OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

Atenuar inundaciones, por compromiso y por pragmatismo; los retos de AMLO
14/10/2020

CONFIRMÓ el presidente López Obrador que el domingo próximo estará en la presa Peñitas, ubicada en Chiapas, pero cuya operación impacta territorio tabasqueño. Dijo el mandatario que se decidirá un plan para evitar "que se suelte el agua, como ha venido sucediendo, y se inunde la parte baja de Tabasco". Está convencido que su entidad nativa se inunda "en gran medida" por el mal manejo de los embalses. Como se sabe, el sistema de presas del Alto Grijalva está integrado por Angostura, Chicoasén, Malpaso y Peñitas.

Aunque se habla indistintamente de planes y programas, en realidad habría que distinguir sus alcances. Por economía del mensaje se entiende que el Presidente hable de un plan "para que nunca más se vuelva a inundar Tabasco", en realidad se estaría hablando de un plan para mitigar las inundaciones y optimizar el manejo del agua, al tiempo que disminuyan al máximo los daños a la población, sus propiedades y sus actividades, lo mismo que a la infraestructura y la economía del estado.

Del plan que de alguna manera ha perfilado López Obrador, se tendrán que derivar programas y proyectos.

COMPROMISO Y PRAGMATISMO

COMO le decía en otra colaboración, el nuevo gobierno tiene responderle a Tabasco en sentido histórico, por cercanía afectiva y por pragmatismo. En primer lugar para evitar que se repita el viejo esquema "neoliberal" de beneficios privados y perjuicios públicos; en segundo porque el mandatario federal es oriundo de esta entidad y ha trabajado cerca de las comunidades afectadas; y en tercero, que me parece determinante, porque resulta mucho más costoso atender los daños que contar con acciones preventivas.

Los tres planes anteriores oficialmente anunciados sumaron en poco más de 15 años más de 30 mil millones de pesos: Programa Integral contra Inundaciones (PICI) iniciado en 2003 con Vicente Fox, para el que se presupuestaron 2 mil 600 millones de pesos; Plan Hídrico Integral de Tabasco (PHIT), anunciado en 2008 con Felipe Calderón después de las grandes inundaciones, 8 mil millones de pesos hasta el 2012, y el Proyecto Hidrológico de Tabasco (Prohtab) comprometido en 2013 por Enrique Peña Nieto, con hasta 18 mil millones de pesos.

De acuerdo a la información oficial, ayer el gobernador Adán Augusto López Hernández, acudió a la Ciudad de México para una reunión con el presidente López Obrador, convocado a revisar un nuevo esquema de operación de la presa Peñitas que opera la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Al encuentro acudirían Rocío Nahle, secretaria de Energía; Manuel Bartlett, por la CFE; Blanca Elena Jiménez, directora de Conagua, y el gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón, en cuyo estado se ubica el sistema de presas.

El plan de operación lo anunciará el presidente López Obrador el domingo 18 de octubre y tiene como objetivo que la presa Peñitas siga contribuyendo a la generación de energía, pero sin poner en riesgo a la población; esto es, que también se aplique un sistema de regulación y control de los enormes volúmenes de agua. No le extrañe que se rescate el proyecto de una nueva presa que a finales de 2011 fue presentado como propuesta "de cambio de régimen", que se ubicaría en San Manuel (Huimanguillo). Quedó sólo como posibilidad, pero con los planos ya avanzados.

De acuerdo a lo expuesto por el gobernador López Hernández, tan sólo en el aspecto del manejo y control de las aguas, aparte de la operación de Peñitas, se revisa también la necesidad de una estructura de intervención para el sistema de ríos de la Sierra, que son los que impactan a Teapa y Jalapa, en algunas ocasiones a poblados de Centro.

Le decía que el cuarto plan de manejo del agua, este del nuevo régimen (el cuarto de la 4T), deberá hacerse con una visión distinta a la neoliberal; ¿será acaso el Plan del Agua para el Bienestar? Es posible, porque debe incluir acciones sociales y culturales.

CEDER, NO ES CLAUDICAR

EL TEMA político-electoral sigue siendo Morena. El Instituto Nacional Electoral (INE) no puede convertirse en el Instituto Nacional de Encuestas, y los dirigentes de los partidos (cuadros altos, medios, chicos), están obligados a hacer política, aunque les pese la democracia. Como decía el ideólogo Jesús Reyes Heroles: "la política es la técnica de la aproximación, no ciencia exacta", y remataba señalando que "en política siempre se elige entre inconvenientes".

Según se supo, a pesar de que públicamente tanto Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado Carrillo –y con más razón los seguidores de uno y otro- sostienen un discurso que se endurece conforme pasan las horas, es mejor poner la cabeza en agua fría. Me comentan que comenzaron ya los cabildeos para un acercamiento, para encontrar la fórmula de la conciliación o por lo menos de tregua.

Insisto, aunque el presidente López Obrador formalmente sostiene que no interviene en los asuntos internos de Morena, como líder fundador seguirá teniendo un peso específico en la solución de un enredo que extrañamente se dejó crecer. Hay quienes aseguran que esta polarización en la batalla por la dirigencia responde a un plan de los estrategas cercanos a AMLO, por no decir del propio Andrés Manuel. ¿Con qué objetivo? Misterios que al final del año se despejarán con un Presidente fortalecido en su poder de decisión.

También se puede decir, y es la hipótesis que propone este columnista, que fiel a su estilo AMLO desata procesos y deja que estos maduren por sí mismos...o terminen por diluirse. Sólo que ahora lo que está en juego es el futuro de un proyecto de transformación asediado por intereses muy poderosos.

AL MARGEN

¿SERÁ, como también dijo Reyes Heroles, que lo que resiste apoya? Aunque hay apoyos que debilitan. (vmsamano@hotmail.com)




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