OPINIÓN

CÁBALA
26/03/2026

OSMAR "n"

Hace algún tiempo en este mismo espacio a ocasión de la ola de violencia  desatada en el país y el estado, comentamos la preocupación generada en planteles educativos, ante "señales de alarma" por infiltración "indirecta" del crimen organizado entre la comunidad estudiantil.

Particularmente en planteles del COBATAB, la experiencia citada por parte de una educadora asignada a una villa cercana a la capital, en la que por "actitud desafiante" tuvo que retirar a un alumno que le habría faltado el respeto de manera directa.

Citaba en aquella ocasión que minutos más tarde, fue requerida por el director del plantel, quien la actualizó en información; el "expulsado" de la clase, era sobrino del jefe de plaza en la zona.

Obvio, ese chico regresó al aula pasando esa materia (como todas las demás) con "dieces".

Más aún en educación básica, un psicólogo educativo al intervenir un aula en conocida colonia cercana a la capital, reportó "focos rojos" en pequeños entre 10 y 12 años de edad, que revelaban en evaluaciones realizadas sus deseos de ser "sicarios", al igual que sus hermanos mayores o en casos concretos sus padres.

La introducción no es ajena a problemas que han impactado a la sociedad mexicana en las últimas horas.

Aun cuando las primeras investigaciones del caso de dos maestras asesinadas en Michoacán, por parte de un alumno identificado con la ideología "Incels" (célibes involuntarios), el debate social se ha enfocado en el origen del arma utilizada.

La infiltración del crimen organizado en todas las estructuras institucionales del país, no es un tema nuevo.

Lo preocupante de este nuevo escenario de violencia tiene vías y rutas exploradas, que van desde la responsabilidad social en el seno familiar, hasta la institucional, sin dejar a un lado la implosión o efectos del fenómeno de inseguridad en el país, y desde luego los altos niveles de estrés, depresión y ansiedad de la llamada "Generación de Cristal".

Si bien en una actitud cómoda de padres, sociedad y autoridades educativas, hemos tendido una "ceguera colectiva" a los primeros signos de alerta, que desde hace años están encendidos en planteles educativos, la realidad esta superando las acciones para atender este tipo de fenómenos.

La violencia escolar ahora con armas, es fiel reflejo de la descomposición social y el reflejo de efectos generados entre la comunidad estudiantil por la apología del crimen organizado.

Corresponde ahora, a todos, sociedad, instituciones y autoridades actuar de forma decidida para intentar proteger lo último sagrado que nos queda: nuestra comunidad educativa.

Kybalión.- Arrancó la escuelita para cuadros de Morena, con la participación de prospectos que buscarán cargos de elección popular.

La caballada está gorda para legisladores federales y con algunas sorpresas para diputados locales.

¿Para alcaldes o alcaldesas?

Va lista para próxima entrega.





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