OPINIÓN

Carlos Pellicer, el poeta que jugaba con la muerte
11/02/2020

A propósito del poeta Carlos Pellicer nos refieren José Alvarado, Alejandro Gómez Arias y Efraín Huerta en el libro "La poesía de Pellicer" (Interpretaciones críticas), Universidad Nacional Autónoma de México, 1977; aquellos momentos entre los años 1929 y 1930 los encarcelamientos que este ilustre tabasqueño padeció en esos tiempos sangrientos y de furor político.

Así vemos a un Carlos Pellicer contestatario al que encarcelado intentó intimidar el régimen en turno por medio de la simulación del fusilamiento y la práctica de la ley fuga. A pesar de infundir el terror en el poeta éste se mostraba tan sereno que sus compañeros de prisión no comprendían la calma con que el vate enfrentaba los juegos de la muerte.

El nacionalismo y el latinoamericanismo llevaron a Carlos Pellicer a confrontar a varios dictadores a través de sus manifiestos, cuyo marco bolivariano también fue inscrito en muchos de sus poemas con tintes revolucionarios y con tinte social.

Esa característica revolucionaria también la dirigió contra el imperialismo yanqui que hacía estragos en Guatemala, Venezuela, Cuba y Costa Rica. Sus dardos también se dirigieron contra las invasiones estadounidenses llevadas a cabo en Corea y Vietnam.

El mismísimo Pablo Neruda reconocía esta faceta revolucionaria del maestro Carlos Pellicer al grado de forjar una gran amistad entre estos dos titanes de la poesía americana a pesar de la militancia comunista del chileno y el cristianismo del tabasqueño.

Aquí vemos la gran personalidad y entereza de este mexicano al cual se le rendirá homenaje en un encuentro de varias expresiones artísticas que tendrán lugar en las jornadas pellicerianas que iniciarán mañana con un reconocimiento al poeta veracruzano Francisco Hernández.

No cabe duda que la poesía y todo aquello que don Carlos Pellicer hizo para enaltecer nuestras culturas ha trascendido la barrera del tiempo y la geografía universal, ya que es uno de los poetas mexicanos más festejados hasta nuestros días, no sólo en el país sino más allá de las fronteras de mar y tierra.

Es tan importante que cuando menos deberíamos conocer un poco de su poesía y de su quehacer cultural, sobre todo, aquí donde permanecen obras como el Parque Museo La Venta y el museo de Antropología que lleva  su nombre, y donde podemos admirar el arte precolombino que el maestro Pellicer se diera a la tarea de rescatar para preservar nuestra identidad mexicana.

Es una fiesta colorida como su poesía recordar a este insigne tabasqueño que como don Andrés Iduarte y el maestro Francisco J. Santamaría forman parte de nuestra riqueza intelectual, y que estamos obligados a preservar generación tras  generación sin importar más que la cultura que nos legaron.

A disfrutar entonces estas jornadas pellicerianas, que lleguen a donde tengan que llegar...




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