OPINIÓN

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CARTAS DEL TRÓPICO
15/12/2018

Durante los recorridos realizados por el hoy Presidente de México, como candidato de Morena, escuchó en más de una ocasión quejas por las condiciones en las que se encuentran los servicios médicos a nivel nacional.

Una situación que al igual que en otras áreas estratégicas del país se buscó separar la atención sanitaria como obligación del gobierno, es parte de la lógica neoliberal que promueve que sea el mercado el que atienda las necesidades básicas de la sociedad.

Datos que se han difundido señalan que en términos reales los recursos destinados al sistema de salud se han reducido en un 20%. El dinero que año con año se destinan a salud no alcanzan para atender a los millones de mexicanos que acuden todos los días a buscar ser atendidos por un médico.

El otro lastre que mantenía el sistema nacional de Salud es con los limitados recursos que se le destinaban al sector, y se depredaba mediante el sistema de compra, principalmente en medicamentos en donde hasta políticos eran proveedores.

Esta situación llevó a que instituciones como el IMSS, que décadas antes había llegado a colocarse como una de las mejores instituciones a nivel Latinoamérica se dejó caer. Se privilegió al negocio con la vida de los mexicanos.

La situación era peor con aquellos mexicanos que no contaban con algún tipo de seguridad social y acudían al Seguro Popular para recibir atención médica, un sistema "que ni es seguro ni es popular", mencionó el presidente de México en su momento.

No estaba lejos de la realidad. En los hospitales adheridos a este sistema era muy común el envío de usuarios a complementar sus servicios públicos con servicios particulares. En el extremo, algunas enfermedades simplemente no eran cubiertas, lo que se traducía en una sentencia de muerte para muchos mexicanos.

En Tabasco esta situación fue patente durante los últimos meses del año 2012 cuando se desaparecieron miles de millones de pesos del Seguro Popular por los titulares en ese entonces, y que hoy se mantienen prófugos de la justicia.

Ante esta situación tan delicada del sector fue que el gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador ha anunciado el rescate integral del sector mediante su Plan Nacional de Salud.

La propuesta de la administración federal para los próximos años fue presentado el día de ayer en la ciudad de Mérida, el primer punto en su gira que culminará mañana domingo en Palenque, Chiapas.

Entre las acciones planteadas destacan la fusión de todos los sectores prestadores del servicio federales con los estatales, esto se realizará de forma paulatina y arrancará con ocho estados, en los que se inyectará de forma adicional 25 mil millones de pesos.

Los estados donde arrancará dicho programa son: Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Chiapas, Quintana Roo, Yucatán y Campeche. El convenio entre los mandatarios estatales y el ejecutivo federal se firmó ayer y arrancará en 2019.

Se espera que el resto de los estados se incluyan dentro de este esquema en los próximos dos años, con lo que se garantizará el servicio médico y los medicamentos a los sectores más desprotegidos del país.

Con ello el gobierno federal rompe con la cadena privatizadora de la salud en México. Algo en la que incluso los funcionarios federales participarán al recibir atención médica en el sector público.

Se garantiza el derecho a la salud y los beneficios en los bolsillos de miles de mexicanos será inmediato. Se empieza a hacer justicia en una de los reclamos más añejos de la sociedad mexicana.

POSTDATA

Sin duda que el sureste tendrá un lugar especial en las decisiones del nuevo Presidente, en especial Tabasco. No puede ser de otra forma cuando cada vez más paisanos se incorporan a su equipo. Es el caso de Rosalinda López Hernández, eficiente servidora pública, que ahora estará en la auditoria del SAT. Un cargo muy importante en el propósito de aumentar y cuidar los ingresos de la federación.





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