OPINIÓN

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CARTAS DEL TRÓPICO
09/02/2019

Los historiadores han reconocido el papel fundamental que jugaron los trabajadores de la industria petrolera y su sindicato para la nacionalización de este sector que en 1938 realizó el presidente Lázaro Cárdenas del Río.

Fueron ellos lo que levantaron a una empresa que los extranjeros consideraban se desplomaría apenas salieran del país. No ocurrió así.

Con el tiempo, el Sindicato Nacional de Trabajadores petroleros de la República Mexicana logró acumular poder al tener la representación de quienes autoproclamaban extraían la riqueza de este país.

La historia de sus líderes está rodeado de opulencia, corrupción y complicidades al amparo del poder político.

La secretaria general de dicho gremio es defendida a sangre y fuego cada determinado tiempo por quienes han estado al frente puedan seguir continuando disfrutando de las mieles del poder y de los beneficios de dicha posición.

Paradójicamente los herederos de quienes hace casi 100 años defendieron con todo a la petrolera en el año 2013 defendieron los intereses privados mediante la aprobación de la llamada reforma energética.

Hasta comerciales de televisión de un supuesto trabajador de PEMEX diciendo que lo mejor era abrir a la entonces paraestatal al capital privado fue usado por la administración anterior para dorar la píldora y anunciar beneficios que nadie ha visto.

La empresa productiva del estado entrega cada año millones de pesos al sindicato para la realización de actividades en todo el país.

El sindicato también es proveedor de la petrolera, ya que ofrece el servicio de transporte de trabajadores a sus distintos centros de trabajo, y ahora sabemos que rentaba pipas a PEMEX para el transporte de combustible.

Esto en complicidad de los funcionarios de alto nivel de la empresa extractora de hidrocarburo que incluso los protegían para evitar que el sindicato rindiera cuenta sobre los recursos que la petrolera le entregaba.

No le rendían cuenta ni a sus integrantes, menos a la sociedad. En muchos aspectos los integrantes del sindicato viven en las cavernas. Los procesos de elección son solo actos protocolarios y el uso de trabajadores eventuales contra cualquier disidencia es común.

Si bien, el estado no puede meterse en la vida interna de esta agrupación obrera, si debe garantizar a sus integrantes las condiciones necesarias para poder elegir a sus representantes de forma libre y en caso de delitos sancionar.

Esto lo entendió el actual líder del sindicato, Carlos Romero Deschamps, y una vez conocido los resultados de la elección del primerto de julio, adelantó el proceso renovación de la directiva, ganando sin ningún problema su ratificación en frente del mismo.

Ante la oportunidad que se les presenta a los trabajadores con AMLO al frente del poder ejecutivo federal y de Octavio Romero Oropeza en PEMEX, se están organizando para enfrentar de forma directa a su cuestionado líder sindical, de quien ya se ha confirmado tiene una denuncia ante las autoridades investigadoras y actualmente está amparado contra cualquier detención.

Es una oportunidad única de limpiar el sindicato y no solo de la directiva nacional sino de aquellos incrustados en las secciones locales cuyos líderes, al igual que los nacionales, se han caracterizado en velar por sus intereses a costilla de los trabajadores, cobijados en un partido tricolor que les dio todo y los apoyo con todo.

Es una oportunidad de oro para hacer crecer el sindicato que alguna vez fue orgullo de México. Solo ellos pueden hacerlo. La mesa está puesta.

POSTDATA

El gobernador Adán Augusto López Hernández anunció que los aguinaldos de los trabajadores de confianza en la administración estatal serán reducidos de 85 a 45 días. Aclaró, sin embargo, que esta medida no afectará a los trabajadores sindicalizados, lo mismo que a empleados que realizan funciones similares a las de cualquier sindicalizado. El propósito es reducir los privilegios y los gastos. Trabajar en el gobierno ya no debe ser sinónimo de enriquecimiento asegurado.





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