OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

Cooperación o duelo comercial; un incómodo vecino en el norte
04/08/2018

* Intercambio epistolar público AMLO-Trump: forma y fondo

* La hora de Marcelo Ebrard: política, diplomacia y derechos civiles

*Negociación, lo que está en juego; sombras de opinión pública

COMO usted sabe, no hay cosa más molesta que tener al lado de la casa a un vecino ruidoso y pendenciero. Siempre lo más sensato es buscar mínimas reglas de urbanidad, llevar la fiesta en paz; en todo caso, lograr que se comprenda la utilidad de colaboración, en vez del enfrentamiento. Posterior a las elecciones del primero de julio, López Obrador ha dado muchas muestras de eludir la confrontación; la más reciente, que no dejó de sorprender a sus seguidores, fue en el encuentro con José Antonio Meade, ex adversario en una intensa (y a veces dura) campaña.

Pero este afán conciliatorio va más allá de las fronteras. Como señalamos en otra ocasión, no basta ganar las elecciones, es necesario ganar el poder y gobernar. Mientras menos obstáculos haya en el camino, mucho mejor. Es por eso que el equipo obradorista ha puesto especial énfasis en aminorar la presión del vecino transfronterizo.

El intercambio de cartas públicas entre Donald Trump y López Obrador ha sido terso y sorprendente. Reconocimiento puntual del terreno de juego: economía, seguridad, migración, desarrollo; retos comunes: codependencia en comercio y seguridad nacional, dictada por la geografía; moderación política: felicitaciones mutuas por triunfos con participación ciudadana que sacudió al sistema político de ambos países. Por el momento, las diferencias ideológicas entre AMLO (político y  luchador social por décadas) y Trump (empresario de bienes y raíces metido a político) han quedado entre paréntesis. AMLO enfatizó: "No queremos pleitos. De entrada, no hablaré del muro. Nuestra primera opción será el diálogo, la segunda el diálogo y la siguiente el diálogo". Conoce de política y asimetrías de poder.   

También, cuestión delicada, se advertía de algunos riesgos retóricos, por la explosividad tuitera de Trump, que gobierna con 140 caracteres, y la firme postura nacionalista de López Obrador. No ha sucedido así, lo que resulta aire fresco para las relaciones de EEUU y México en tres direcciones: la paridad cambiaria  peso/dólar, la mesa de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la transición entre el gobierno saliente de Peña y el gobierno entrante de AMLO.

EBRARD, POR LA IZQUIERDA   

EN LA TANDA epistolar, el responsable  es Marcelo Ebrard Casaubón, futuro Secretario de Relaciones Exteriores designado por AMLO. Con tacto político y diplomacia en contexto, el virtual canciller posicionó al gobierno electo en una agenda (relación México-EEUU) que necesita definiciones. Ebrard ha sido el estratega de un acercamiento. No tiene sentido, en el período de transición, buscar los puntos delicados de la relación bilateral y enemistarse con el gobierno estadounidense antes de tener los instrumentos políticos para lidiar con algún conflicto de peso. Desde luego que el muro se tiene que abordar, con todo y cuestiones de seguridad nacional (para EEUU) y discriminación sociocultural (para México). La carta de AMLO a Trump cumplió la función de corrección política y definición de agenda, antes de la verdadera discusión.

Ebrard, de 59 años de edad, cuenta con las credenciales académicas: estudió la licenciatura en Relaciones Internacionales (Colegio de México). Ahí tuvo de maestro a Manuel Camacho Solís (rara avis: priista ilustrado y de formas democráticas) con quien entabló un contacto político significativo y perdurable, traducido en dos décadas como colaborador y asesor. Ebrard, que estudió en Francia una especialidad en Planeación y Administración Pública, acompañó a Camacho Solís en la fundación del Partido del Centro Democrático (PCD), premonitorio en la búsqueda de una reconciliación nacional. En el 2000 fue candidato del PCD al gobierno del DF y declinó para sumarse a la candidatura de AMLO (PRD), con quien luego fungió como Secretario de Seguridad Pública. Luego de ser jefe de gobierno en la CDMX (2006-2011), en el 2012 Ebrard aspiró a la candidatura presidencial por el Bloque PRD/PT/MC; después dejó la cancha libre para el segundo intento presidencial de AMLO. Relación política intensa, la de Ebrard con la izquierda mexicana, probada en sinsabores: linchamiento a policías en Tláhuac, incendio de la discoteca News Divine y operativo policial fallido, deficiencias estructurales y de planeación en la Línea 12 del Metro. También hay frutos maduros: Ebrard cristalizó el avance de derechos civiles plasmados en la ley de la CDMX: despenalización del aborto, matrimonio entre personas del mismo sexo, voluntad anticipada para donación de órganos, sistema ecológico de transporte (Ecobici).    

    

TRUMP Y LA OFERTA DE AGOSTO

DEL LADO norteamericano Trump quiere una renegociación del TLCAN aprobada en agosto, antes de las definiciones rumbo al noviembre electoral en EEUU, que moverán el tablero político del Congreso. Trump valora que la transición gubernamental en México (dos equipos en la mesa) es una coyuntura favorable para la postura estadounidense. De ahí que Ebrard moviera ficha para reunirse en julio con un staff económico que encabezó Mike Pence, vicepresidente, y que visitó México para medir aguas morenas.                

La explosividad AMLO-Trump, no puede descartarse. Los dos son mediáticos y de mecha corta. Con Ebrard de mediador, el toro ha sido manso de entrada. Lo que en este juego sucede, es determinante para México...y por supuesto para Tabasco. (vmsamano@yahoo.com.mx)





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