OPINIÓN

Crecen los adversarios de la 4T/II
20/10/2020

Junto con los grandes empresarios beneficiados por el modelo neoliberal, que analizamos en la colaboración anterior, se encuentran la alta tecnocracia que facilitó el saqueo de las riquezas nacionales a través de las privatizaciones, la desregulación y un sinnúmero de apoyos presupuestales que coronaron la complicidad entre el poder político y el económico, produciendo una de las sociedades más desiguales de América Latina y del mundo.

El hecho de que los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, hayan puesto en bandeja de plata al país para que los grandes intereses económicos nacionales y extranjeros succionaran las riquezas producidas por el esfuerzo de muchos mexicanos, los ubica como poderosos adversarios de la 4T, sobre todo ahora que están en el ojo del huracán por la próxima consulta ciudadana que se aplicará para saber si la mayoría está de acuerdo en que se les investigue y, en su caso, se les sanciones si cometieron algún delito en el ejercicio de su cargo.

Solo basta recordar al hermano incómodo de Salinas, a Fox y los hijos de Martha Sahagún que fueron involucrados en actos de corrupción con la empresa Oceanografía, proveedora consentida de Pemex en su sexenio y también en el de Calderón; este último señalado el máximo saqueador de Pemex al comercializar 5 mil 891 millones de barriles en su sexenio a un alto precio que rondaba los 92 dólares por barril, obteniendo un ingreso total de 545 mil 496 millones de dólares, con los cuales algunos expertos aseguran que pudo haber pagado la deuda total de Pemex y todavía le hubieran sobrado alrededor de 300 mil millones de dólares. En el caso reciente de Emilio Lozoya Austin se ha denunciado a Peña Nieto y Calderón por corrupción en el conocido tema de Odebrecht.

Se puede decir que Carlos Salinas fue el padre del neoliberalismo en México y el que privatizó el 63% de las empresas estatales (390) entre las que destacan Telmex, el sistema bancario, TV Azteca y numerosas concesiones mineras, creando una élite de 22 multimillonarios que, junto a la ya existente familia de los Garza Sada, acumularon 41 mil 900 millones de dólares en 1994, según la revista Forbes. Las relaciones que se fincaron en esos años sin duda perduran para dar la batalla por su engendró económico y social en contra de la 4T.

Si bien este proceso de implantación del neoliberalismo entró en crisis a finales del sexenio salinista y principios del zedillista con el mentado "error de diciembre", que disparó la pobreza al 69% de los mexicanos y generó la espantosa deuda del Fobaproa (rescate bancario que aún se debe), las privatizaciones continuaron con Zedillo abarcando puertos, aeropuertos, ferrocarriles nacionales, entre otros. Con Fox y Calderón destaca la privatización encubierta del sector eléctrico y, con Peña Nieto, se logra legalizar el despojo de los principales sectores estratégicos del país: petróleo y energía eléctrica.       

Por otro lado, tenemos al crimen organizado y su capacidad corruptora (plata o plomo) en gobiernos estatales y municipales y también en la Procuraduría General de la República y en jueces y magistrados del poder judicial, pero pocas veces hemos sido testigos de la aprehensión en Estados Unidos de funcionarios de primerísimo nivel como el exsecretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna, en el sexenio de Calderón y, hace unos días, al exsecretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Gaytán, en el de Peña Nieto. Y dicen que está en capilla el exministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Eduardo Medina Mora.

Imagínese el nivel de corrupción que prevalecía en la etapa neoliberal tanto por el negocio de las privatizaciones como por el del narcotráfico. Corrupción que se estimulaba con el alto grado de impunidad (99%) que se generalizó prácticamente a todos los delitos.

¿Cuántos miles de millones de pesos se fueron por el caño de la corrupción en el periodo neoliberal? Quizá con las investigaciones se pueda lograr un acercamiento a las cifras del saqueo que sufrió Pemex y la CFE, cuya consecuencia las tiene al borde de la quiebra. Esto sin contar la corrupción que se ha detectado en el sector salud, en la obra pública, en los fideicomisos, en migración, en aduanas y, en fin, en prácticamente toda la administración pública federal.

Por eso, los cambios de fondo y el decidido combate a la corrupción del presidente AMLO están generando una creciente ola de adversarios, siendo los expresidentes del periodo neoliberal los que, junto con la élite empresarial y los medios de comunicación que favorecieron, cuentan con un enorme capacidad económica y poder de influencia para intentar desacreditar su gestión y descarrilar la 4T.

Sin duda, la consulta ciudadana y las investigaciones de la Fiscalía General de la República pondrán a cada uno en su lugar. Bueno, eso es lo que esperamos la mayoría de los mexicanos excluidos del modelo neoliberal.




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