OPINIÓN

CUENTAS Y CUENTOS
16/04/2019

Ya no los llaman los millenials, o quizá no ha nacido la próxima etiqueta para la nueva generación de mexicanos que sí estudian y saben lo que quieren. Llama la atención que la Universidad Nacional Autónoma de México diera a conocer los nombres de los cuatro jóvenes con mayores aciertos en el examen de selección para la máxima Casa de Estudios: dos mujeres y dos hombres. A una de ellas le apasiona la medicina, tanto que sólo de escuchar su comentario referente a qué implica que el ser humano pueda mover un brazo, y los más de veinte impulsos que le acompañan para llevar a cabo dicha acción, desde ahí se nota el entusiasmo por saber, por conocer.

No han ganado concursos de belleza, ni escrito la última tontería en las redes. No son famosos. Se trata de Paloma Allende Vargas, José Agustín Gutiérrez, Brenda Villaseñor Feixas y José Luis Lugo Castillo. Dos son los ámbitos de la ciencia por la que se decidieron: medicina y física.

Parece que se ha superado esa brecha donde los "ninis", los que ni estudian ni trabajan, sumidos en su depresión, o en "que nadie los comprende", ha quedado atrás. Las condiciones en las que vive nuestro país, no están para detenerse, mucho menos atrasar el desarrollo de la ciencia, y del conocimiento. Algo debe impulsarnos a salir de este estancamiento; muchos más de los que imaginamos han tratado de sobresalir, luchando contra los mismos obstáculos con los que en su momento, los padres también lucharon: la  indiferencia, la frustración de la burocracia que en ocasiones atrasa y no apoya,  o de políticos que no facilitan recursos, acciones y apoyos, sino todo lo contrario.

José Agustín Gutiérrez, comparte: "Me gusta mucho nadar, también practiqué futbol americano, karate y break dance; toco la batería, pero una de las cosas que más disfruto es cocinar. Mi sueño es terminar la carrera y hacer el examen nacional para Residencias Médicas, y entrar a la especialidad en ortopedia y traumatología, porque me marcó una fractura que tuve cuando patinaba". Estudió un semestre de odontología, pero no es lo que esperaba, así que se decidió a presentar de nuevo el examen de ingreso para quedar en la escuela de Medicina; lo consiguió, y fue de los puntajes más altos.

EL QUE QUIERE, INTENTA

No quedan sombras del "no puedo" y "nadie me quiere", de generaciones anteriores. Estas de las que hablo son personas que traen un impulso en particular que tiene que ver con las red virtual útil –no de desperdicio-; a través de ellas pueden verse opciones de vida, de conocimiento, de acceso incluso a lo que otros hacen, pero no como mera imitación, sino con el trasfondo de una profunda reflexión de la vida, y lo que se desea hacer.

Brenda Villaseñor Feixas,  tiene convicción, determinación y organización; pautas que le han impulsado a ser una atleta de medio fondo en pruebas de 800 y tres mil metros con vallas, y en el fragor académico logró una mención honorífica en la Olimpiada Nacional de Física 2017, y un tercer lugar en la Olimpiada Estatal de Química 2016. Impulso y motivación, a pesar de todo; a pesar de un país que se está reconstruyendo poco a poco –y que premia los vicios-. Un país que pasa a golpes de senado, a intrigas de partidos políticos, incluso a pesar de un entorno de guerra, que en ocasiones parece que se vive de manera generalizada en el país. Ella se decidió por la física; en medio del caos lo importante es, como ella lo hace, brincar obstáculos y resistir.

Oriundo de uno de los estados con entorno adverso, desde Tampico, Tamaulipas, José Luis Lugo comentó que ser aceptado entre los mejores aspirantes fue muy sorpresivo. "Hasta pensé que estaba mal calificado el examen", recordó. Él tuvo 117 aciertos de 120 y cursará Física en CU. Su historia implica un cambio un poco más complejo: moverse de ciudad.

Puede que la depresión, la incertidumbre que de repente aparece en los días que vivimos, pudieran minar las esperanzas de muchos otros jóvenes; pero éstas generaciones, traen un ímpetu resistente, han visto la violencia, la han vivido en sus respectivas ciudades. Saben que deben labrarse a partir de la educación mejores oportunidades para ellos, sus familias, y las personas con las que compartan su entorno. Ejemplo vivo son.

Lo dice Brenda enfática con sus ojos color de césped: "con 117 aciertos, estoy totalmente comprometida con venir a estudiar Física, y si se puede, dedicarme al atletismo de alto rendimiento". Son jóvenes que no están esperando el maná del cielo presidencial.





DEJA UN COMENTARIO