OPINIÓN

CUENTAS Y CUENTOS
28/05/2019

Como se sabe, luego de una licitación declarada desierta, el gobierno federal anunció que la refinería a construir en el puerto de Dos Bocas va, con la participación de Pemex y la Secretaría de Energía. El anuncio disgustó a la iniciativa privada. El presidente de Coparmex, Gustavo de Hoyos, dijo: “el gobierno es constructor de todo, pero no es gobierno”. Hay intereses afectados.

Llama la atención que las tres empresas extranjeras que presentaron su propuesta se excedieran en tiempo (no podrían terminar en junio de 2022, fecha límite) y dinero: necesitaban dos mil millones de dólares más de la cifra tope, 8 mil millones, fijada por el gobierno mexicano para invertir en Dos Bocas.

Desde 1975 y 1982 no se acometía la autoconstrucción de una refinería. Reto técnico: hay 4 décadas de procedimientos de construcción sin practicar, lo que comporta un riesgo. Los 100 mil trabajadores tendrán que poner habilidades y algo más. A las empresas extranjeras que dijeron no, se les reconoce un prestigio internacional en la construcción de refinerías. Es apuesta fuerte la del gobierno, como lo fue la asignación del nuevo aeropuerto en CDMX al ejército.

AMLO sigue empeñado en cambiar paradigmas de gobierno que tenían el beneplácito de la iniciativa privada. Ganancias en el corto plazo, incertidumbre y elefantes blancos a largo plazo. Ahora que el gobierno ya no alumbra tanto a la clase empresarial, la Coparmex advierte que la autoconstrucción de obra pública -el gobierno, creador y ejecutor de proyectos- “dará pie a la misma corrupción que se quiere combatir”. Ese razonamiento no se sostiene, visto que un factor para decir no a las empresas extranjeras fue la elevación del costo de la obra. El gobierno pudo asumir un costo mayor para Dos Bocas, pero no lo hizo.

Por otro lado, hay que preguntarse sobre la capitalización de Pemex, necesaria según diversos indicadores económicos. La asignación de recursos para obras de este calado, provocaría descapitalización, dicen expertos de diversas consultoras. AMLO no se inmuta.

En foro televisivo, los presidentes del PRI Claudia Ruiz Massieu, y del PAN, Marko Cortés, expresaron que “es lamentable el desperdicio de recursos, que se gobierne por capricho y que se desoiga la opinión de expertos”. Afirmaron también que “se tiene que apostar a energías limpias” y advirtieron que “resulta curioso que la iniciativa privada rechazara participar en esta obra, si de viabilidad y ganancias se trata”. Como postre, enfatizaron que “la toma de decisiones del gobierno afecta a la mayoría de la población” y que “las inversiones siguen cayendo en picada”. No dieron cifras.

Este coro PRI/PAN contra Dos Bocas, resulta un esfuerzo político para activar en la opinión pública resistencias a las decisiones del gobierno. La discusión comienza en lo técnico y termina con óptica política.

En foro radiofónico la secretaría de Energía, Rocío Nahle, contó cómo se produjo el viraje en Dos Bocas. Primero, que las empresas extranjeras ampliaron el margen de ganancia en sus propuestas, incorporando a empresas mexicanas para auxiliar el proyecto (no dio nombres); segundo, que después del análisis de costos y tiempos, por ingenieros y funcionarios de Pemex, la viabilidad de autoconstrucción cobró forma, en el entendido de un esfuerzo compartido que vale la pena, símbolo de un nacionalismo aglutinador en el siglo XXI; tercero, que la autonomía energética (producir combustible propio, no importarlo) es factor estratégico en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, y que por ello proseguirá el proyecto de Dos Bocas con diseño, ejecución y mano de obra nacional.

Las visiones políticas seguirán chocando. La obra de Dos Bocas inicia el domingo próximo. Los hechos tendrán peso político y repercusión económica. AMLO sigue firme en su rechazo al paradigma neoliberal.

¿Habrá proyectos viables en el escritorio del Ejecutivo? Adversarios de la 4T lo dudan. Un nubarrón técnico en el horizonte resulta el exceso de tareas del gobierno, como le ocurrió al héroe mitológico griego, Hércules. No por nada primero se giró una invitación a empresas especializadas para construir Dos Bocas. El reajuste es plan B sorpresivo, aunque no por inesperado tiene que resultar inviable. AMLO dice que es posible; lo hará posible.





DEJA UN COMENTARIO