OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

Cuesta menos prevenir que pagar afectaciones; seguridad territorial
10/10/2020

UN GOBIERNO tiene que actuar en lo inmediato (urgente), así como en lo de mediano y largo plazos. Lo inmediato no debe hacer ignorar lo necesario e importante. La Organización de Naciones Unidas calcula que los recursos destinados para responder a un desastre son 20 veces más que los que podrían haberse utilizado en la prevención y preparación frente al riesgo. Si observamos la relación de costos prevención-reposición podemos encontrar que estos van en aumento. Obvio: cada vez perdemos más.

De ahí la importancia de un verdadero plan de prevención, atención, mitigación de riesgos. Y no sólo de las inundaciones por las presas, que eso puede y debe ser controlable, también de muchos otros factores. Como sabemos, las lluvias conllevan riesgos naturales; la acción humana (como en el caso de las presas, los rellenos de vasos reguladores y la ocupación de los cauces de los ríos) convierten los riesgos en desastres. No existen los desastres naturales como tal, se trata de peligros naturales.

La actual situación que vive Tabasco, por fortuna no tan dramática como la del 2007 pero sí preocupante, obliga a recordar que hay pérdidas incuantificables. Una, fundamental, es la confianza en la seguridad territorial. El hogar deja de ser refugio inexpugnable.

Fui testigo de actitudes y respuestas de pánico ante el sólo temor de una nueva inundación. Aunque se supiera que durante dos décadas se habían destinado más de 30 mil millones de pesos en "obras de protección" y planes ampliamente publicitados, la incredulidad fue lo común...también el enojo.

COMBATIR EL RIESGO

LA RESPUESTA del gobierno federal, en especial del presidente Andrés Manuel López Obrador –después de unos días de incertidumbre-, fue determinante para evitar mayores daños. No sólo porque ordenó revisar la operación de las presas, en particular la de Peñitas, sino porque no podía ni debía compartir el criterio que para no inundar Villahermosa había que vaciar el agua en los poblados campesinos e indígenas.

Ayer AMLO le puso fecha a su próxima visita a Tabasco para "presentar un programa de control de las presas del Río Grijalva": será el domingo 18 de octubre cuando –dijo- "vamos a tomar una decisión en definitiva, nunca más se va a poner en riesgo a la población". Como le decía en una colaboración anterior, el Presidente no puede comprometerse a que la planicie tabasqueña no se volverá a inundar, pero sí que no ocurra con el agua que baja de los embalses ubicados en Chiapas.

Una parte fundamental para el nuevo plan de seguridad territorial en la planicie es la operación de las presas; pero no es lo único. Me parece que como parte de ese nuevo plan hay que anotar el anuncio presidencial de un programa de por lo menos 30 mil viviendas para quienes viven en zonas de riesgo fueron o son afectados. Estas construcciones tendrán que responder a una nueva distribución poblacional. Serían solo una primera etapa. Son algunas de las medidas a mediano plazo.

En lo inmediato, la Secretaría de Bienestar anunció que se comenzaron a pagar los primeros apoyos a los afectados y que el domingo tendrán concluido el censo en las comunidades de Centro, Nacajuca, Jalpa de Méndez y Cunduacán. Esta rapidez en la respuesta era necesaria para mitigar el encono que ya se percibía en los poblados más afectados. Ahora el reto es dar certidumbre al manejo de los recursos.

Sin duda que mucho todavía hay que hacer en la gestión de riesgos para Tabasco y para toda la zona del sureste. Retomo aquí una advertencia de Naciones Unidas a propósito del próximo Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, el 13 de octubre: "Los datos y los análisis tienden a compartimentar el riesgo, para simplificarlo y hacerlo más cuantificable; lo que es contraproducente, ya que centrarse en los números hace que solo nos fijemos en las consecuencias directas a corto plazo".

No se trata pues de sólo atender la urgente, responder a los afectados para darles cobijo y sustento; se trata de evitar que ocurran los desastres, o por lo menos que sean menos costosos para los individuos, la sociedad y el gobierno.

Hay que impedir lo que Noami Klein denominó "capitalismo del desastre", o la acumulación de riqueza a costa de la desgracia de la mayoría.

NADA SERENA A MORENA

DE MANERA sorpresiva en la encuesta final que hicieron tres empresas contratadas por el Instituto Nacional Electoral (INE), Porfirio Muñoz Ledo y Mario Delgado Carrillo registraron un "empate técnico" para la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional de Morena. Aunque estaba previsto que los resultados se hicieran públicos entre sábado y domingo, el INE adelantó la información según la cual Muñoz Ledo obtuvo 25.34% y Delgado 25.29%; en tercer sitio se colocó Adriana Menéndez (19.8), en cuarto Yeidckol Polevnsky (16.61) y quinto Hilda Díaz Caballero (13.58).

Quien se declaró indignado por estos resultados fue Muñoz Ledo; calificó el hecho de "una monstruosidad" y del "fraude más grande desde 1988". Afirmó que resulta inexplicable que en la primera encuesta de reconocimiento su ventaja fuera de 2 a 1 y ahora anuncien un cambio total. Por su parte Delgado Carrillo se manifestó listo para una tercera encuesta porque "será la vencida" y pidió definir la fecha del nuevo sondeo.

Poco antes de conocerse los resultados una fuente cercana a la dirigencia nacional de Morena manifestó su convicción de que la disputa terminaría en los tribunales. De hecho, ya se anunció que Muñoz Ledo impugnará. Es posible que lo haga también Alfonso Ramírez Cuéllar, actual interino.

AL MARGEN

NO BASTA la voluntad, la realidad es más terca que los prejuicios. (vmsamano@hotmail.com)




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