OPINIÓN

Don Rafael Pérez, el "caretero mayor" de Tenosique
06/08/2020

El artesano Don Rafael Pérez, originario del municipio de Tenosique, es conocido como el “Caretero mayor”, y a sus 70 años continúa activo en su oficio, su pasión, que lo alienta a continuar en su taller todos los días. 

Sus máscaras, usadas por los cojóes en la tradicional danza del Pochó, se convirtieron en expresiones únicas, gracias a su habilidad y talento para crearlas. 

“Una de sus características es el tallado a mano, en crudo, y deben ser feas, ¡esas son las originales!, así lo pide el carnaval más raro del mundo, donde se da una lucha entre el bien y el mal… al final es derrotado el dios Pochó”, comenta. 

Narra que la primera careta la hizo a los 15 años, tenía el deseo de ser un cojó, y con machete en mano buscó un pedazo de madera para darle forma a esa tradicional cara tosca, donde resaltó boca, nariz, quijada, pómulos y ojos. 

Así empezó con su imaginación y destreza, usando madera de jolocín, majagua, canacaste y cocolmeca. 

“En ese tiempo, al terminar el carnaval las rompían, era como una tradición, además las maderas no aguantaban mucho, y el sol o el agua igual les afectaba, luego se optó por el cedro y macuilís, y con un mejor acabado”, indicó. 

La plática con Don Rafael se hace cada vez más emotiva e interesante, y desde su casa comenta que empezó a salir a la calle, con caretas colgadas a la cintura para venderlas en las tiendas, hasta convertirse en el caretero de Tenosique. 

“Al pasar el tiempo las fui perfeccionando, me adapté a los tiempos, y también empecé a elaborar llaveros, aretes, bustos, portalapiceros, collares, con mejores acabados”. 

Dice que eso le dio la oportunidad de darse a conocer más, y pudo vender algunos lotes al Instituto de Artesanía de Tabasco, pero ahora por la pandemia todo se detuvo, y por esa razón seguirá a la espera para volver salir y buscar compradores. 

Comenta que la careta más grande que ha salido de sus manos es de 30 centímetros, y le dio premio en un concurso, mientras la más pequeña es del tamaño de la uña de un dedo. 

Al preguntarle por qué le agarró tanto cariño a su oficio, el artesano se queda en silencio, y luego de unos segundos señala: “el amor a este arte viene desde joven, me dio un nombre, me enseñó a ser creativo, me da felicidad -aunque no venda-, admiro esta tradición, y a la gente le agrada, y eso es un pago que no tiene precio”. 

Con más de 50 años en el oficio, invitaciones a exposiciones, ferias y ganador de diversos premios, Don Rafael perdió el número de caretas realizadas, pero no su aptitud para tomar de nuevo la madera y el machete, y sentarse en un banquillo e imaginar cuál será ahora el nuevo rostro de un cojó, porque no todos son iguales. 

Ahora espera que pronto pase la pandemia para seguir comercializando su producto, y las personas que deseen adquirir una lo pueden visitar en la colonia Pueblo Nuevo, calle Seis, sin número; en Tenosique, Tabasco, o al número celular 934 126 0941. 

  

PARÉNTESIS 

La entrega de los libros de texto se hará de forma escalonada a los tutores o padres de familia para evitar las aglomeraciones. Además, con todos los protocolos que marca la secretaría de Salud. (kundera_w@hotmail.com)




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