OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

El INE a examen en el proceso interno de Morena; riesgo, estar entre dos fuegos
27/08/2020

EL INSTITUTO Nacional Electoral (INE) se juega su credibilidad en el 2021. Existe el riesgo de que salga "raspado" antes. Y no es que sus bonos estén muy altos, pero de alguna manera los resultados que avaló oficialmente de los comicios de 2018 le quitaron la presión de un numeroso sector, aunque le ganaron la censura de los perdedores. La actitud del PRI, PAN, PRD y PMC frente al actual INE ha sido fluctuante.

La confianza en el todavía IFE (Instituto Federal Electoral) alcanzó quizá sus máximos niveles durante la presidencia en ese Instituto de José Woldenberg. La alternancia con Vicente Fox (aunque frustrada), fue una inyección vital para las autoridades electorales; se vio que sí era posible que reconocieran la derrota del partido-sistema, PRI.

Todavía en diciembre 2005, las encuestas daban al IFE un 70 por ciento de confianza (mucho o algo); después de las polémicas votaciones presidenciales del 2006 comenzó una caída lenta pero continua y pasó al 61 por ciento. En febrero del 2018, meses antes de la histórica contienda que llevó a Andrés Manuel López Obrador al poder, el para entonces INE tenía apenas el 44 por ciento de credibilidad.

Con los tribunales electorales ha sucedido algo similar. Llegaron a tener sólo el 40 por ciento de la confianza hace dos años; seis de cada 10 no le creían. Pasados los comicios del 2018 estos organismos mejoraron en la percepción de los ciudadanos, pero...

CONTRA MOLINOS DE VIENTO

LORENZO Córdova Vianello, discípulo de Woldenberg de quien fue asistente, no las tiene todas consigo. En febrero de este año pidió a la estructura del INE cerrar filas. Sostuvo: "muy probablemente nunca hayamos enfrentado un ambiente tan adverso, tan hostil contra el Instituto como el que hoy tenemos".  Por si fuera poco, el nuevo director ejecutivo de Organización Electoral, Sergio Bernal Rojas, fue más a fondo y puso en riesgo el delicado equilibrio que exige ese organismo al señalar: "la institución no es de nosotros, no es un patrimonio propio como algunos pseudointelectuales orgánicos andan queriendo vender a partir de las decisiones que estamos tomando..."

¿Qué entender por "pseudointelectuales orgánicos"? Apuntemos que el término "intelectuales orgánicos" se aplica comúnmente a quienes también se denomina "oficialistas".

Ayer, por ejemplo, el presidente López Obrador criticó las millonarias cantidades que cobraban "los intelectuales orgánicos" para referirse a los "intelectuales del viejo régimen" neoliberal; en voz del funcionario Bernal Rojas, sin duda que los "pseudointelectuales orgánicos" llevaría el mensaje contra quienes ahora se identifican con el actual gobierno.

El asunto, como le decía líneas arriba, es que el INE, sus consejeros y funcionarios deberán cuidar de manera escrupulosa no sólo la credibilidad y la confianza, sino la interlocución con todas las fuerzas políticas. Debe distinguirlo su imparcialidad.

Apenas en junio de este año, AMLO calificó al INE como el "aparato de organización de elecciones más caro del mundo" y que "nunca garantizaron elecciones limpias". Abundó: "Nosotros triunfamos, porque era imposible hacer un fraude, pero en las elecciones anteriores, lo permitió".

Algunos lectores me comentan que el INE actual ya no es el mismo que el de 2006 y 2012, ni siquiera de 2018. Recuerdan que el 23 de julio de este año rindieron protesta cuatro nuevos consejeros que sustituyen a quienes concluyeron su encargo; aunque quedan siete de los anteriores, incluyendo a Córdova Vianello.

Le decía que el grupo de consejeros puede salir "raspado" antes de la contienda del 2021 al haber sido colocado por el TEPJF en la arena de esa disputa que traen los dos bloques de Morena, a quienes de manera generalizada se les denomina como "radicales" (Bertha Luján y Alfonso Ramírez), y "moderados" (Mario Delgado y Ricardo Monreal). El trabajo del INE en la organización y realización de las encuestas para seleccionar a la nueva dirigencia nacional de Morena tiene que ser escrupuloso. Y en medio de una batalla el riesgo de efectos colaterales es muy alto.

AL MARGEN

DONDE se está dando otra batalla política es en el Senado de la República. La tabasqueña Mónica Fernández Balboa concluye su mandato al frente de la Mesa Directiva de ese órgano legislativo. Las fracciones del PRI y PAN hicieron público su respaldo al chiapaneco –ex del PVEM y actualmente en Morena-, Eduardo Ramírez Aguilar, en tanto que un grupo de senadores morenistas encabezados por Martí Batres se inconformaron con el proceso. En esta columna le comenté hace unas semanas que otro tabasqueño figuraba como candidato, pero de lo que se conoce como el ala "radical"; se trata de Ovidio Peralta Suárez, suplente de Javier May. También suenan los nombres de Higinio Miranda (Edomex), Alejandro Armenta (Puebla) y Salomón Jara (Oaxaca).

Ramírez Aguilar, quien renunció al PVEM en enero de 2018 y se afilió a Morena para ser candidato al Senado por ese partido, es un político cercano al ex gobernador Manuel Velasco y es considerado actualmente brazo derecho de Ricardo Monreal.

UNA BUENA noticia es que se mantiene la tendencia a la baja de los contagios, decesos y hospitalizaciones por COVID en Tabasco. La secretaria Silvia Roldán anunció que se retomarán las cirugías atrasadas por la emergencia. Una mala noticia es que un mil 100 trabajadores de la salud hayan fallecido en el ejercicio de sus labores. Recordemos: el riesgo no ha pasado, por el contrario es necesario localizar los potenciales focos de contagio. (vmsamano@hotmail.com)




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