OPINIÓN

El libro y su rescate por sí mismo, ¿habrá algo para celebrar?
18/11/2020

El pasado 12 de noviembre se celebró el Día Nacional del Libro en México. Nunca será tarde para hablar sobre el tema, más cuando se necesitan lectores.

En el libro se combina la palabra, una herramienta poderosa para el ser humano. Además está la imaginación, curiosidad, comprensión, y el enigmático viaje del aprendizaje.

Como sabemos esta fecha se instituyó por decreto presidencial de José López Portillo en 1979, en el marco del aniversario por el natalicio de la Décima Musa Sor Juana Inés de la Cruz (1651), defensora al derecho de leer, la mayor figura de la literatura hispanoamericana del siglo XVII, entregada a los libros y el fervor por el saber.

Dejé pasar algunos días para recapitular ciertas acciones, que tanto las instituciones de gobierno como algunas personas de manera libre optaron para conmemorar este día.

Aunque ahora fue una celebración no común debido a lo que se vive por el COVID 19, y en lugar de los foros, conferencias o pláticas donde se podrían concentrar las personas, la atención se desvió hacia lo virtual.

Sí, las celebraciones estuvieron a cargo de un monitor, que permitió ante todo, difundir las actividades.

En Tabasco casi no pudo realizarse nada, porque al coronavirus se sumó la contingencia provocada por el agua.

En otras partes del país se dieron algunas celebraciones como la Biblioteca Centenario Torreón, quien invitó a los laguneros a participar en su Lotería Literaria para conmemorar el Día Nacional del Libro. La dinámica para jugar consistió en inscribirse directamente en la página de Facebook de la Biblioteca para que le proporcionara su carta y el link al evento que sería por la plataforma de Zoom. 

Casos como estos se presentaron, sobre todo buscando sus propias estrategias con el fin de que este día no pasara desapercibido.

La lucha por la sobrevivencia del libro es otro de los debates. Tenerlos en físicos o pasar a la otra parte: empezar a leer de manera virtual.

Con la ola de las nuevas tecnologías, algunos apostaron desde hace varios años su desaparición. 

Los que sí tienen repercusión son las editoriales, quienes hoy luchan por mantenerse en el mercado. Habría que resaltar el trabajo que vienen realizando algunas de ellas, pero independientes.

No es surgir, sino mantenerse como en todo, y en ese sentido depende del talento que tenga cada pequeña editorial o cada editorial independiente de buscar cómo garantizar su sobrevivencia. 

Su declaración es precisa, es por el amor a los libros, a su permanencia en el mercado para que de igual manera los lectores no mueran.

A veces es incongruente lo que se comenta, o paradójico, porque las autoridades, sobre todo de cultura, son las primeras en decir que se lea. Las que invitan a abrir un libro, pero por mala fortuna, igual son las primeras en no promocionarlos.

El libro está en debate, sin el apoyo necesario. Hay una falta de preocupación para rescatarlo, lo viene haciendo por sí solo.

Los lectores están a la espera de que las palabras sigan plasmándose en los libros, ojalá y se pueda comprender.

PARÉNTESIS

El arquitecto y escultor tabasqueño, Ventura Marín, dejó de existir a la edad de 86 años. Su legado queda para la historia en el estado. Entre los trabajos más connotados en nuestra entidad son el diseño de la fuente maya y la rectoría de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, también en la docencia compartió sus conocimientos con alumnos de la UJAT, el  Colegio de Ciencias y Humanidades del Colegio Tabasco y de la Universidad Olmeca.




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