OPINIÓN

DÍA CON DÍA

El misterio del gas
21/08/2019

El gobierno federal está resucitando un modelo de abasto de gas para la península yucateca parecido al que él mismo rechazó en diciembre pasado bajo el argumento de que México debía empezar por explotar su propio gas, y tenía suficiente gas en el sureste.

Se trata de establecer frente a Dos Bocas, en Paraíso, Tabasco, una plataforma capaz de regasificar y reinyectar grandes cargamentos de gas natural licuado, es decir, congelado y comprimido, que se recibirían periódicamente en buques tanque.

El proyecto ya era de emergencia a fines del año pasado, pues el desabasto de gas a la península la tenía en un estado práctico de apagones frecuentes y escasez de energía.

Más urgente es ahora que se han cancelado, para litigarlos en instancias internacionales, los siete gasoductos terminados o a punto de ser terminados, cuya lista ofrecí en esta columna la semana pasada (https://bit.ly/2MftxWU).

El proyecto de Paraíso tendrá un costo de mil millones de dólares y entraría en operación en marzo de 2020, en un contrato por cinco años prorrogable por otros cinco y una opción adicional de cinco años más.

El gas natural licuado que se pretende regasificar en Paraíso para inyectarlo a la península tiene un precio de 6 dólares por millón de BTUs, misteriosa unidad de medida energética que me han explicado inútilmente varias veces.

Desde luego hay una alternativa mucho más barata, prácticamente de solución inmediata, que es el gasoducto submarino que va del sur de Texas a Tuxpan. Este gasoducto está completamente terminado y para empezar a bombear gas solo necesita un papel de aceptación de obra terminada por parte de la CFE.

Pero este es uno de los gasoductos que el gobierno quiere litigar porque le parecen inaceptables las cláusulas y los precios que el anterior gobierno firmó.

El precio del gas que bajaría por ese gasoducto es de unos 3 dólares por millón de BTUs, y no necesita mil millones de dólares de inversión adicional. El gasoducto está hecho, esperando solo que lo abran. Pero lo tienen cerrado.

Aparte del dicho genérico de que hay corrupción en esos gasoductos, las razones del gobierno para proceder de forma tan irracional y antieconómica son inescrutables. 

Con información de El Financiero (https://bit.ly/2YZFFlS) y Reforma (https://t.co/zurTDw6H51)




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