OPINIÓN

El Odio Social como nuevo discurso político
22/11/2019

Decía el jesuita y filósofo, Baltasar Gracián, que “es prudente resolver los problemas de tu casa, pero no es prudente salir a la calle a buscarlos”, lo que traducido al castellano actual quiere decir que ya tenemos suficientes cosas de las que preocuparnos como para crearnos más inconvenientes y enemigos de forma gratuita. Y algo así estamos sufriendo con los Híperliderazgos políticos que padecemos y que olvidan que no solo hay que decir lo que se piensa, sino pensar lo que se dice y en que tienen consecuencias todos nuestros actos. Estos Hiperliderazgos nos están llevando a un fenómeno nuevo y preocupante que se denomina como “Odio Social”. En Ginebra, Suiza, el pasado 23 de septiembre de este año, treinta expertos independientes de la ONU se han unido para publicar una carta abierta llamando a los Estados y a las compañías de redes sociales a tomar acción para frenar la difusión de los discursos de odio. “Nos alarma el reciente aumento de mensajes cargados de odio y de figuras públicas que deshumanizan a las personas”, expresaron los especialistas en su carta. Las y los especialistas alertaron que la generalización y descripción de grupos completos de personas como peligrosos, o inferiores, por pensar u actuar diferente no resulta novedoso en la historia de la humanidad, y claramente ha llevado a tragedias catastróficas en el pasado. “Instamos a los Estados a promover y adoptar políticas de tolerancia. Los Estados deben trabajar activamente hacia políticas que garanticen los derechos a la igualdad y no discriminación y a la libertad de expresión, así como el derecho a una vida libre de violencia, por medio de la promoción de la tolerancia, diversidad y visiones pluralistas”. Las y los expertos señalaron haber recibido un creciente número de reportes sobre discursos de odio e incitación a la discriminación, la hostilidad y la violencia, y sintieron que era el momento de expresarse. La vida contemporánea también pasa por y en las redes sociales. La política se mezcla con la experiencia personal, el registro de “la vida misma”, los afectos. Y también, el odio. Facebook, Twitter, Instagram, otras plataformas y los espacios de intercambio de los medios, al tiempo que amplían la participación, son espacios de enorme agresividad. Presidentes, candidatos y gente de a pie, en las redes, nos decimos de todo. “Los discursos de odio, tanto en Internet como fuera de él, han exacerbado las tensiones sociales y raciales, incitando ataques con consecuencias fatales alrededor del mundo”, señalaron. “Los discursos de odio se han generalizado en distintos sistemas políticos y están amenazando los valores democráticos, la estabilidad social y la paz. El activismo y las ideas alimentadas por el odio friccionan el discurso público y debilitan el tejido social de los países”.  Instaron a los agentes estatales a abstenerse de difundir el miedo entre el público contra las personas o aquellas vistas como “otros” para su propio beneficio político. Por otro lado, también manifestaron su preocupación frente el abuso del término discurso de odio para promover el disenso legítimo, y enfatizaron en la importancia de promover la libertad de expresión. Si alguien tiene alguna duda de que estoy hablando solo será suficiente con que entre a Facebook o Twitter y busque los comentarios o publicaciones de sus propios amigos o familiares para que se encuentren con personas que hasta ahora, aunque no se lo crean, desconocían.




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