OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

ESCALA CRÍTICA
17/04/2019

*Lo que está en juego es el control de las plazas y la nómina

*La otra batalla por los recursos: el dinero de los partidos

*Buscan obtener el registro 87 nuevos institutos políticos

FUERON sus aliados circunstanciales en las elecciones del 2018, pero los líderes del sindicato de maestros SNTE y de la Coordinadora CNTE pretenden cobrar caros sus servicios. El presidente Andrés Manuel López Obrador abrió ayer las puertas para una negociación de un nuevo proyecto de educación pública, esperando que la anulación de la Reforma Educativa aprobada en el gobierno de Enrique Peña Nieto convenza a los más radicales. Falta el proceso legal.

Sin embargo, AMLO ha dicho claramente que "lo único que no van a manejar los líderes sindicales (del magisterio) es la administración de las plazas, porque eso se acaba ya. El que quiera negociar plazas, negociar ese mercado de plazas, ya se acabó. La nómina se va a federalizar".  Y así lo hizo. De acuerdo al memorándum que  ayer envió a las secretarías de Hacienda y de Educación Pública el control del pago de nómina y el control de plazas magisteriales pasa a las dependencias federales.

Como una muestra de buena voluntad con los líderes magisteriales también dictó construcciones para que "queden sin efecto las medidas" sancionadoras de la reforma peñista" mientras se resuelven los cambios a la Constitución".

Se dijo dispuesto a lograr un consenso en materia de contenidos y métodos para la educación, pero lo que no está a negociación son la nómina y las plazas. Vamos contra la corrupción, ha insistido.

AMLO se comprometió a garantizar "la educación pública, laica, pluricultural, gratuita, de calidad en todos los niveles escolares".

Como parte de las medidas para apaciguar sobre todo a las huestes de la Coordinadora –cuya mayor fuerza está en Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Chiapas y un sector del Valle de México-, el Presidente recomendó reinstalar a los maestros cesados, se libere a quienes fueron encarcelados durante las protestas contra la Reforma Educativa, e inclusive  "que haya una indemnización para familiares de quienes perdieron la vida luchando por sus derechos".

¿Atenderán el exhorto los líderes magisteriales?, ¿por cuánto tiempo?

UN JUGOSO BOTÍN

UN TOTAL de 106 organizaciones declararon su intención de registrar un nuevo partido político nacional. El Instituto Nacional Electoral (INE) resolvió que 87 de esas agrupaciones podían continuar el proceso; en el camino seguramente se quedará la mayoría. Hay quienes estiman que sólo cuatro formaciones podrían cumplir con el número de afiliados y asambleas exigidas por la legislación. Hay también la posibilidad de que se integren partidos solamente locales.

La opinión generalizada es que en México ya no deben autorizarse más partidos políticos, porque en realidad muy pocos se sostienen como expresión de un proyecto de interés colectivo. Además de que resulta muy costoso su financiamiento, porque se hace con recursos públicos. En 2014, cuando se abrió el registro nacional lograron obtenerlo tres partidos: Morena, Encuentro Social y el Humanista. Dos desaparecieron en sus primeras incursiones nacionales y uno, el fundado por López Obrador, ganó la Presidencia.

De 1991 hasta agosto de 2018, un total de 14 partidos políticos surgieron temporalmente y desaparecieron ante la falta de respaldo popular. Esos institutos le costaron al país 2 mil 266 millones de pesos sólo en prerrogativas (El Universal, 16/07/2018), si contar otros recursos indirectos.

Una práctica común de los mini partidos para conservarse en el presupuesto fue acudir en alianza con las organizaciones de mayor cobertura; reformas legales mantuvieron la posibilidad de las coaliciones pero rechazaron que se hicieran en la primera participación de los nuevos institutos, de la misma forma que frenaron la modalidad del reparto de porcentajes en la mesa. Esto es, aun cuando vayan el alianza, los partido en lo individual deberán sumar por sí solos cuando menos el 3 por ciento de la votación total.

DE DULCE, DE CHILE...

SIGUE habiendo incentivos para aquellos que consideran que un partido puede ser una fuente de recursos y una herramienta de presión. Así lo muestra la larga lista de personajes que intentan obtener el registro para algunas siglas que parecerían una broma.  Por ejemplo, entre las 87 agrupaciones que pasaron a la segunda etapa del pre registro en el INE están: Tres por México, Fomento del Sentido Común, Movimiento Imperialista, México Blanco, Pacto Tabasco, entre otros.

Hay activistas con una larga tradición que buscan formar un partido político registrado, como es el caso de Camilo Valenzuela Fierro, quien impulsa el Movimiento para la Liberación Nacional y el Socialismo. Tiene un pasado guerrillero, participó electoralmente con el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) y con el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Difícilmente logrará en las actuales condiciones agrupar a un sector de la izquierda, como es su propósito.

Otra protagonista conocida es Margarita Zavala, quien después de abandonar el Partido Acción Nacional e intentar competir por la Presidencia como candidata independiente, ahora pretende obtener el aval oficial para su partido México Libre, empresa en la que es acompañada por su esposo el ex presidente Felipe Calderón.

Hay otros rostros conocidos como Elba Esther Gordillo, cuyo nieto René Fujiwara y su yerno Fernando González, buscan un lugar para las Redes Sociales Progresistas...que en 2018 hicieron campaña por López Obrador, pero que su interés político va más allá.  (vmsamano@hotmail.com)





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