OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

Escala Crítica
02/06/2026

Competencia electoral, tiempos de vértigo y oportunidad de ajustar equipos de trabajo

*Del "dedazo" y los "destapes" a la búsqueda de nuevos caminos

*Ruta correcta: El fin determina los medios, y a los candidatos

*No equivocarse en la selección; lecciones del pasado: EGP

CON EL AUMENTO de la competencia electoral cambiaron los tiempos y modos para la selección de candidatos en los partidos. Durante la hegemonía casi total del PRI nadie se movía hasta que el llamado "dedazo" (decisión unipersonal o cupular de quien detentaba el poder) lo marcaba. Tiempos del "destape" y las imposiciones. Muy socorrida es la frase del jefe vitalicio del llamado sector obrero del tricolor Fidel Velázquez: "quien se mueve no sale en la foto". Todos a la espera de la Gran Decisión.

Este mecanismo se fue modificando tanto por la competencia interna en el PRI (la ruptura de pactos) , que tuvo su mayor expresión en el quiebre de 1988 con el neocardenismo contra el neoliberalismo, como por el avance opositor de izquierda y derecha. Esta circunstancia fue marcada por el desgaste del sistema surgido de la Revolución Mexicana.

Con el surgimiento de Morena y la consolidación del liderazgo nacional de Andrés Manuel López Obrador, los tiempos electorales tuvieron un cambio radical. Las campañas por las candidaturas comienzan prácticamente al día siguiente de las votaciones en curso.

Formalmente Morena estableció la modalidad de elegir o seleccionar mediante encuestas a los "coordinadores" nacionales, estatales, distritales o municipales casi un año antes del día de los comicios.  Antes ensayó la tómbola. Hay pues, dos tiempos, los legales y los partidistas. Recordemos que los lineamientos de las autoridades electorales consideraban -en el caso actual- hasta principios del 2027 los procesos internos de selección partidista.

DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA

ME PARECE muy actual la reflexión del politólogo y ex gobernador de Tabasco Enrique González Pedrero en torno a la competencia electoral y los mecanismos partidistas. Leemos en Una Democracia de Carne y Hueso (Océano, 1987):

"(...) es fácil hablar y escribir de la democracia. Ejemplos domésticos y exteriores los tenemos todos los días en los medios de información.  (...) Lo difícil es, cuando se tiene alguna parcela de poder, hacerla brotar con todas las impurezas e imperfecciones que tienen las cosas humanas".

Al referir su experiencia desde que en 1983 asumió la gubernatura argumenta:

"Durante más de cuatro años he podido comprobarlo como responsable del gobierno de Tabasco. Pero he comprobado, también, que existe una disposición popular hacia los métodos democráticos y que la democracia es un poderoso motor para el desarrollo, aun en los tiempos en que se agudizan los problemas económicos. Soy testigo, además, de que la riqueza creadora de los periodos electorales depende, en buena medida, de la capacidad de transformación que genera un gobierno basado en la participación popular: en la legitimidad que se busca todos los días. La democracia puede y debe discutirse ampliamente en todas partes y a todas horas. Pero más importante que discutirla es hacerla".

Y mire usted que entonces, en 1987, parecería estar refiriéndose del Tabasco actual y sus próximas elecciones intermedias. Comenta:

"Podría pensarse que el juego político a la mitad del sexenio es mucho más apacible. Pero, en realidad, ocurre todo lo contrario, porque inevitablemente es un proceso con miras al futuro. Y, sobre todo, porque significa nada menos que la renovación de casi todos los cargos de elección popular, pues solo permanecen el gobernador y los senadores".

Reflexionaba y vale tenerlo en cuenta ahora:

"Los comicios del tercer año inciden con un efecto negativo en el aparato de gobierno y despiertan mucho interés de la opinión pública. De acuerdo con las leyes, todos los que desempeñan un cargo de elección popular en la administración pública -con excepción de los empleados federales en el estado- si desean participar en el proceso electoral como candidatos, deben separarse de sus cargos por lo menos noventa días antes de las elecciones. Sin embargo, ante la incertidumbre del riesgo electoral, todos juegan pero nadie desea renunciar".

Así, anotaba, que los servidores públicos entraban en un periodo "en el que los secretarios del gobierno, los diputados locales y los presidentes municipales se hacen ojo de hormiga",  pero "evidentemente, por sigilosa que pretenda ser, la entrada en el túnel del plazo (previo a la selección de candidatos) nunca pasa inadvertida para la opinión pública y, menos aún, para los periodistas que avivan el fuego político llevando la contabilidad, ventilando las ausencias y descalificando a los que van apareciendo. Por supuesto, tampoco dejan pasar la ocasión para dar un empujoncito a los aspirantes de su preferencia".

Ha cambiado el calendario, pero las costumbres se mantienen. Aunque ahora la oposición está en el poder (con agregados que ya estuvieron en el poder) y los que antes fueron del partido gobernante están en la oposición.

AL MARGEN

ANOTAMOS en esta columna que la primera decisión política (y administrativa) más importante de un gobernante era la designación de su gabinete. Si acertaba, tenía hecha..., quizá la mitad de la tarea; lo contrario complica innecesariamente el escenario. Ahora que varios emigran del gabinete por intereses personales y algunos por decisión estratégica, se presenta la oportunidad de corregir el rumbo o mantenerlo si se cree que va en la dirección correcta. Es la oportunidad también de seleccionar para la contienda a quien verdaderamente representa el proyecto de la denominada Cuarta Transformación. Queda a su juicio, paciente (e)lector.

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