OPINIÓN

Funeraria J. García López: "Hacer más fáciles los momentos difíciles"
11/09/2019

Dice la publicidad de la funeraria J. García López: "Desde 1981 nos ha motivado nuestra filosofía: Hacer más fáciles los momentos difíciles, misma que nos lleva a ofrecer siempre un servicio profesional y eficiente, acompañado de un trato digno, cálido y humano". ¡Casi nada cuando las cosas vienen mal dadas y se trata de afrontar una o varias tragedias!. Esta empresa fue fundada por doña Julieta Bravo de García López en el año 1981, bajo el nombre Previsión Final, y estaba dirigida por sus tres hijas, que son encantadoras, y que con su presencia y buenas maneras ayudaron a lidiar con los asuntos de la muerte con la bendición del consuelo y con una beatifica sonrisa siempre en la boca. Esta Funeraria es pionera en muchas cosas en nuestro país. Fue la primera que comenzó a utilizar la publicidad en televisión y por ser la única compañía en ofrecer servicios de cremación privados, fuera de un panteón. Pero lo que realmente les hizo famosos fue que en sus instalaciones se llevó a cabo el servicio de velación y cremación de un conocido delincuente: El Señor de los Cielos. En aquel entonces la polémica fue gigantesca porque se filtró una foto del ataúd en la que los rasgos del encerrado en el féretro para nada se correspondían con el supuesto finado, y el muerto tenía una nariz macabramente larga y fina. Poco después aparecieron "entambados" los cadáveres de los médicos que habían participado en la operación de cirugía plástica, que aparentemente había sido la culpable de la muerte del Señor de los Cielos porque según se comentaba se le había aplicado mal la anestesia. Lo cierto es que a partir de aquel entonces se puso en duda que fuera el conocido narco el que realmente fue velado y posteriormente cremado, lo que todavía hoy en día sigue siendo así. Y más después de las exitosas series televisivas basadas en su vida que defienden esa teoría: El Señor de los Cielos siguió viviendo y la funeraria García López había sido protagonista del falso velorio que, por cierto, convocó a cientos de personas que con mariachis y una buena dotación de alcohol aparentemente despidieron a su "capo" sin esconderse. Para aderezar más el guiso, los rumores, no comprobados legalmente, en el sentido de que Diego García de Ceballos era socio de la Funeraria se extendieron como la pólvora y contribuyeron al debate nacional de forma determinante. Viene esto a cuento porque el acta de defunción de Amet Ramos, -quien fuera secretario de Finanzas de su tía Martha Lila y de su esposo, Arturo Núñez, que en apariencia era el Gobernador-, fue tramitada por J. García López, empresa que fue la que recibió sus restos mortales y procedió a la cremación conforme a los deseos de la familia. De forma inusual en el acta no se consignan los datos de los padres y todo parece indicar que, cuando fue registrada, se hizo de forma apresurada y con descuidos por la falta de información. Lo que sorprende aún más es que éste acta no se haya dado a conocer antes, a pesar de que, -como apuntamos en este espacio- es muy fácil de obtener, por ser un documento público que cualquier ciudadano puede solicitar en el Registro Civil de la Ciudad de México. J. García López incluye en sus servicios la realización de este trámite. Hay que hacer caso a Marcos Rosendo, Secretario de Gobierno de Tabasco, que pide que esperemos hasta que la FGE concluya con sus investigaciones porque esto así planteado, de la repentina aparición del documento, no parece muy creíble. Pero hay que esperar.




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