OPINIÓN

Hijos, educación, no ceder al chantaje
12/02/2020

Admito que en varias ocasiones he caído en el chantaje de mi hijo menor (ocho años). Admito que ver sus ojos cuando estoy escribiendo y me pide permiso para jugar con su tablet o ver la televisión, me dominan.

Me dejo caer ante ese rostro serio, que acusa, hiere, señala y culpa. No queda más remedio que decir acepto, sí, puedes hacerlo, mientras continúo con el trabajo del diario.

Pero hay que aceptar también que por esas aparentes y sencillas razones les estamos creando daño que a veces se convierten en irreversibles.

De acuerdo al psiquiatra Luis Rojas Marcos, éste señala que a lo largo de la vida los infantes se irán formando con miedos e inseguridades.

Querrán obtener todo a través del chantaje, como una vía rápida para hacerles cumplir los caprichos.

Pero, sucede otro fenómeno, el caso de los padres. En la actualidad muchos papás no están emocionalmente disponibles. No definen límites. Las responsabilidades quedan en el vacío. Los juegos creativos desaparecieron. No hay un intercambio social. Los padres se han digitalizado.

Sucede una especie de indulgencia y permisos que dejan que los niños "gobiernen el mundo" y sean quienes pongan las reglas.

Los pequeños adquieren un sentido de derecho, de merecerlo todo sin ganárselo o ser responsable de obtenerlo.

Para contrarrestar lo anterior, algunas de las reglas que se marcan son establecer límites, desde el horario y quehaceres en el hogar.

Enseñarles responsabilidades e independencia. No protegerlos en exceso contra toda frustración o equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida.

No usar la tecnología como una cura para el aburrimiento, ni ofrecer al primer segundo de inactividad. Evitar el uso de la tecnología durante las comidas, en automóviles, restaurantes, centros comerciales. Utilice estos momentos como oportunidades para socializar entrenando así a los cerebros a saber funcionar cuando estén en modo: "aburrimiento".

Enséñeles a saludar, a tomar turnos, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse (no los obligue), sea modelo de todos esos valores que inculca.

En la escuela no se aprenden estas sugerencias, es en familia donde se les debe ir moldeando.

El proceso es largo, difícil, pero si nos damos por vencidos, al final quienes pagarán las consecuencias serán nuestros hijos.

Es doloroso verlos en una situación difícil, pero se debe comprender que un hijo crece, se independiza y lograr su autonomía, porque los padres no siempre van a estar para ayudarles o decirles cómo actuar.

El arma más poderosa, sin duda, es la educación, y es la que primero usaremos para enfrentar los errores, practicarla consigo mismo es un ejercicio inicial.

Siempre tener presente el lado humano, el cual nos ayudará para colocarnos en el lugar del otro. Si sabemos ir dándoles forma, es posible que nuestros hijos algún día lo agradezcan.

PARÉNTESIS

José del Carmen Castillo Ramírez, Comisionado de la Policía Estatal, destacó el buen desempeño que realizó la Policía Estatal durante el pasado evento del 1er Premio Semper Altius, "debemos reconocer la labor de los elementos", apuntó. Lo anterior como una muestra de trabajar en conjunto para el bien de la misma sociedad y comunidad. (kundera_w@hotmail.com)




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