Identidad política y efectividad electoral: realidades y apariencias, alianzas que borran

EL ESTADO de México es una pieza clave en la consolidación de la maquinaria electoral de Morena

*Ahora sí, la verdadera batalla por la sucesión y los votos del 2024

*En Edomex reflectores para los aspirantes en la antesala 

*Cosecha Morena 2022: expansión territorial, oposición frágil

EL ESTADO de México es una pieza clave en la consolidación de la maquinaria electoral de Morena y etapa decisoria en la sucesión del 2024.  El acto realizado ayer en Toluca, la capital de la entidad con la mayor población y por lo tanto con el más grande padrón electoral es un mensaje: no habrá tregua para la oposición. La recomposición de las fuerzas políticas ocurrirá después. Quienes aspiran a suceder a Andrés Manuel López Obrador tendrán en Edomex el espacio decisivo para los reflectores que exigen las encuestas que formalizarán la decisión sucesoria.

Cierto que también habrá elecciones en Coahuila en el 2023 y también la coalición en el poder va por quitarle al PRI uno de sus últimos bastiones, pero donde concentrarán las fuerzas es en Edomex. Un poco tarde, pero los viejos liderazgos del tricolor reaccionaron: quieren una cumbre política para la necesaria autocrítica. Lo tendrán que hacer PAN y PRD, también; en serio si quiere sobrevivir a los nuevos desafíos.

ENFRENTAR LA REALIDAD

CONTRAPRODUCENTE esconder la cabeza. El analista Enrique Quintana, crítico de AMLO y la 4T, escribió: “Si no cambia la oposición, ganará Morena fácilmente en 2024” (El Financiero, 09/06/22). Planteó que esto ocurrirá “si la oposición sigue con discursos complacientes para justificar los liderazgos que hoy tienen”. En la reflexión de Quintana destaca “una oposición prófuga de la realidad política”, luego de declaraciones de dirigentes que desafían las matemáticas: perdieron 4 de 6 gubernaturas y dicen que ganaron. Si esto sigue así, advierte Quintana, “Morena ganará la presidencia sin mayor problema”.

Datos hacia 2024: Morena pinta de guinda el mapa nacional, con 20 estados que gobierna a la cabeza junto con partidos aliados y dos más con el PVEM y PES, organizaciones casi inexistentes. En los 20 primeros viven 60 millones de mexicanos y 45 millones de ciudadanos. Si en 2023 Morena gana en Coahuila y Estado de México -elecciones para gobernador- serán 78 millones de mexicanos y 55 millones de ciudadanos bajo su tutela. Con 7 años de existencia formal, no está mal.   


IDENTIDAD POLÍTICA Y PREFERENCIAS


MÁS ALLÁ de los datos electorales, la identidad política es asunto complejo. Si hablamos de identidad político-partidista, ésta depende de su coherencia ideológica en el tiempo y de la flexibilidad para adaptarse a nuevos escenarios sociales. El marketing -con resabios asesores-, se apropia de la identidad partidista con discursos engañosos que generan riesgos de coherencia. Se trata de una construcción artificial de identidad. Modas que irrumpen en la arena pública y, ante la desinformación del votante, tienen efectividad en las urnas. Ocurrió con Donald Trump en Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil. 

Algo parecido señalan opositores declarados de AMLO y la 4T, como Gilberto Lozano (FRENA) y Claudio X. González (mexicanos contra la corrupción). Tan distinguidas personas son neutrales a favor de sus intereses. ¿Y cuál es su identidad política? Se les ubica en la derecha conservadora. Hay, por cierto, otras organizaciones civiles que tendrán que definirse políticamente hacia 2024, aunque esa definición no incluye necesariamente una identidad significativa: falta el proyecto de nación que cohesione y articule intereses sociales.     

La identidad política, explicó el italiano Norberto Bobbio, “surge de un proyecto de nación que, diseñando acciones concretas de gobierno, afronta los problemas sociales con óptica abarcadora, de corte ciudadano, no sólo partidista”. La identidad política no perfila a los ciudadanos como clientelas a satisfacer: propone un proyecto de gobierno para hacerse acompañar por la ciudadanía. Y es que los problemas sociales rebasan la mirilla partidista.      

El cambio es un proceso cultural profundo.

ALIANZAS, ¿CON CUÁL IDENTIDAD?  

PROBLEMA central para los partidos de oposición: integrar con coherencia su identidad en las alianzas, que se antojan inevitables para ser competitivos y sobrevivir como logotipo. Integrarse sin perder credibilidad (precaria). Las elecciones estatales recientes muestran que la suma de partidos en alianza no significa en automático más votos en las urnas, como lo mencionamos en otra entrega y la realidad se obstina en confirmar. Cada región tiene elementos específicos de cultura y desarrollo político. Habrá que indagar, por ejemplo, si el fenómeno del abstencionismo (54%) creció por las alianzas, o es resultado de la falta de competidores en el terreno electoral.

AL MARGEN

LOS REPRESENTANTES de los partidos, sean líderes formales o naturales, tienen que sudar la camisa, bajar al territorio. Como dice el clásico: dejar el escritorio. (vmsamano@hotmail.com)