OPINIÓN

NOTA BENE

Juan Carlos Huerta: un verso quebrado
16/05/2018

Juan Carlos Huerta, mi amigo Huerta, siempre tenía la sonrisa en la cara porque era razonablemente feliz y desgraciadamente se ha convertido en otro más de los versos quebrados de los que se comenzaron a escribir en Tabasco. No parece que el crimen haya sido para limitar la libertad de expresión, por lo que este asesinato es más difícil de entender. Como todos los periodistas Juan Carlos quería tener su propio medio de expresión y desde luego en la radio, soporte que le vio crecer como ser humano y como profesional. El año pasado vio cumplidas sus ilusiones y se metió al mundo empresarial con un arriesgado proyecto: Fundó Grupo Multimedios Sin Reservas, titular de la frecuencia 620 de AM que le concedió el Instituto Federal de Telecomunicaciones con un usufructo de 20 por lo que podría explotarla hasta el año 2037. Alguna de las líneas de investigación apuntan hacia esta concesión como posible móvil de su muerte, aunque todo son especulaciones. El punto es que aunque podía pagar los 15 millones de pesos que costaba la concesión hasta julio de este año, este dinero se depositó ante la autoridad casi inmediatamente que se le otorgó el título de concesión. Es en este tipo de momentos cuando se confirma la mezquindad que puede llegar a instalarse en las redes sociales en donde el anonimato permite que se digan barbaridades, que claramente encubren delitos de odio, e incluso racismo, que de una vez por todas deberían perseguirse y de ser posible erradicarse. Juan Carlos Huerta era un trabajador incansable que había tenido éxito en su profesión y como ser humano y eso para muchos mediocres es bastante para denostarlo e incluso insultarlo dañando su memoria con falsedades que nadie puede demostrar porque no existen. Tuve la suerte de conocerle desde hace muchos años y siempre fue un tipo abierto y divertido, muy inteligente y gran platicador. Por su estilo propio, inteligente, ameno y agradable, rápidamente se posicionó como un periodista de radio imprescindible para los oyentes y muy útil para la sociedad que, desde sus entrevistas sin acritud, dibujaba los personajes de los entrevistados en su doble faceta de político o empresario o actor social, combinado con su lado humano. A veces mordaz, también tenía su lado irónico, pero siempre con el respeto a quien se entregaba a sus preguntas. Juan Carlos Huerta deja un vacío en el medio periodístico de Tabasco y una enseñanza: No se conformaba y siempre estaba buscando nuevas metas, se imponía retos que cumplir para crecer como persona y como profesional. Mientras que el periodismo padecía una crisis de identidad él quiso ganarse la confianza de más y más oyentes y eso en sí mismo es valiente y audaz. No le dejaron. Y nos arrancaron de las ondas a una persona valiosa que muchos pensábamos que sin duda sería una parte del futuro del periodismo tabasqueño al que el también contribuía desde las aulas de la UJAT en la que era Catedrático. Ahora me doy cuenta de que no se si era religioso o creyente pero desde aquí no nos queda otra que darle a su familia nuestro más sincero pésame y desearle una pronta aceptación de la tragedia.





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