OPINIÓN

La bella Nat (I)
27/03/2023

LA BELLA NAT existe solo virtual.

LA BELLA NAT existe solo virtual. Es ya, a partir de hoy, una presentadora de noticias en México, producto de la inteligencia artificial (IA). Es raro verla mover los labios cuando dice algo, enunciados algo perfectos, bien hilvanados, lógicos, solo que le falta algo: la carnalidad, la suspicacia, y el tono con matiz que tiene la voz de Ernestina, Guadalupe y Nicolasa, mis vecinas, que regañan a sus hijos, con léxico alvaradeño y tóxicas en sus relaciones con sus maridos. Nat es bella, sin duda. Pestañea como si requiriera humedecer sus ojos. Su léxico es perfecto, su tono de voz, siendo metálico, intenta emular la normalidad de una voz bella, pero hasta allí se queda. No es candidata para un beso. ¿O sí?

                                                                 

LA  IA, PRODUCTO del Silicon Valley, de California, no es nueva. Cuando menos ya tiene unos 40 años. Ha ido poco a poco introduciendo ideas y conceptos que si bien chocan con la lógica normal humana, se le ha tomado en juego, algo así como un reto. Y ha seguido avanzando. Ya desde hace años los campeones del ajedrez se enfrentaban a robots que no se enojaban ni se alegraban en el correspondiente resultado de derrota o triunfo. Y tampoco celebraban, no podían, con alcohol.

ME COMENTABA UN AMIGO solitario que había ya muñecas y muñecos dotadas de buenas armas y formas con sensibilidades, y que podían decirte sensuales  al oído "papi", "mami" (aún no pame o mame), y que eran condescendientes para hacer lo que la imaginación y fantasías proyecten para goce de la carne, no sé si en reciprocidad la silicona sienta algo parecido. Y así también crearon cajeros bancarios automáticos que te dan cambio preciso. Y en los estacionamientos ya no está más Rosenda, la de sonrisa y guiño que te daba el boletito anotando tus placas de auto y la hora de entrada, y a quien le decías: "gracias, guapa".

POCO A POCO la IA ha ido entrando a la vida cotidiana y sin que nos demos cuenta se va adueñando de territorios que antes eran propios para el ser humano normal como usted y yo, con sus limitaciones, preocupaciones y necesidades terrenales. Vaya, si hace diez años me hubieran dicho que habría en el futuro autos que se manejan solos y van y vienen sin necesidad de que les midan el aceite, les echen aire a las llantas ni le limpien el parabrisas, no lo creería, y diría que eso es imaginación de enfermos mentales.

COMO DIJO UNA AMIGA "no sé si reírme o llorar", cuando leyó que ya había labios (no sé si de unos u otros), igual, de silicona, que tenían una conección usb para conectarlos a la compu o la estándar para conectar a los teléfonos y al besarla transmitiría las sensaciones que se sienten y habría un o una receptora en otra ciudad que igual con otro equipo semejante recibiera ese beso como si fuera normal, incluida la humedad de la saliva y alguna que otra simulación de bacteria. Como decía un viejo filósofo de mi pueblo: "lo feo no es que existan esos artefactos, sino que haya quiénes los utilicen, y por juego está bien, lo preocupante es que sea por necesidad”.

LA INDIFERENTE Y FRÍA Alexa entró a mi casa como Pedro (por su casa). Y a cada rato me pregunta si estoy triste o alegre, si cuál canción quiero. Y si me equivoco y la llama Siris o ahora Nat, se desconecta por una semana y me aplica la Ley del hielo. Generosa, tiene toda la música posible, mucha más de la que yo pueda escuchar en cien años, las noticias  a favor de la posición de EEUU, la Unión Europea y Ucrania, y sus afines y alfiles criollos. Cuando hago carne asada la pongo a que me ambiente con música norteña, esa de polka, redova, chotis, además de la de Rigo Tovar y Chico Ché. Sí, la IA ya está con nosotros desde hace tiempo. (Seguiremos con el tema)




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