OPINIÓN

NOTA BENE

La tierra del poder: Pueden llegar exhaustos y con apenas fuerzas para tumbarse en la arena
06/08/2018

Este verano no ha dado tregua y los acontecimientos políticos se suceden en cascada todos los días, casi a cada hora. Se entiende. Esto que nos ocurre no nos había ocurrido nunca. Jamás se habían derribado todos y cada uno de los paradigmas políticos que aceptábamos desde hace décadas como buenos. Y en eso estamos, aprendiendo a adaptarnos sin que inexplicablemente genere inquietud o miedo entre la población. El prestigioso periódico español El País, definía con las palabras “euforia y esperanza” lo que a su juicio se respiraba en México después de las elecciones, y de que comenzara a caminar (casi a gobernar) López Obrador aun cuando ni siquiera tenía la Constancia de Mayoría. En lo que se refiere a Tabasco la situación es mucho más tersa porque El Gobernador Electo, Adán Augusto López Hernández, a las pocas horas de tener la certeza del triunfo, comenzó las reuniones con los sectores más importantes para su proyecto y “planchó” su transición con el Gobernador actual en apenas unos cuantos días. Sin sobresaltos, sin aspavientos, todos los actores políticos de Tabasco han asumido rápidamente el nuevo estado de las cosas al grado tal que le han permitido a López Hernández tomarse unas vacaciones, que falta le hacían. Eso que debería ser un gesto cotidiano, irse de vacaciones, en este momento es relevante ya que demuestra el grado de confianza que existe en AALH y eso la población lo reconoce y se contagia de la tranquilidad y abandona el desasosiego por lo nuevo y desconocido. Sin embargo, aún a la distancia, López Hernández no ha dejado de estar atento a lo que ocurre en Tabasco, que no es poco. La renuncia de Gustavo Rosario como secretario de Gobierno es lo más destacado que ha ocurrido porque afecta principalmente a los engranes de la maquinaria del poder y de la autoridad. Rosendo Gómez Piedra es el recambio y conociéndole, como le conozco, puedo asegurar que el nuevo secretario disfruta de una característica muy poco generalizada: Tiene sentido común, escucha y dialoga. Sabe caminar en los zapatos del otro, pero reconociendo en todo momento que tiene su propia talla. Rosendo Gómez Piedra dispone de muy poco tiempo en ese cargo y previendo reclamos interesados en destruir su reputación, ya lo ha dicho en forma preventiva: “en cinco meses poco se puede hacer”. Y tiene razón, aunque no toda, porque solo con establecer los mecanismos de transición necesarios para que todo transcurra como debe ser ya se habrá ganado una porción de la historia. A estas alturas lo que necesitamos es gente bien intencionada y eficaz para que nos ayuden a ponernos en la posición adecuada para afrontar el futuro. Necesitamos a alguien que en estos cinco meses prenda una luz en la oscuridad que nos ahoga y nos muestre la realidad en la que nos encontramos que, aunque no la veamos, o no la queramos ver, existe. Acusamos a nuestros políticos, no siempre injustamente, de no ver más allá de sus narices. El porvenir se nos ha echado encima y no admite espera. Cuando la gente, que es la que más nos importa, dice eso de ¿dónde vamos a parar? hay que responderle que no vamos a parar. Todo va a seguir mientras estemos vivos, aunque cada vez vivamos peor, pero nos siguen entreteniendo las peleas entre los náufragos. Los que quieren alcanzar la tierra del poder pueden llegar exhaustos y con apenas fuerzas para tumbarse en la arena.





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