La urgente necesidad de cuidar la democracia con la reconciliación
23/09/2021
La tensión no solo está ahí sino que aumenta cada día
La tensión no solo está ahí sino que aumenta cada día. Una parte de la sociedad se alinea a un lado de la raya y enfrente tiene a la otra parte. Cada quien mide con su propio sistema; métrico o decimal. Pero la raya existe y para difuminarla se necesita eso que se lleva tan poco y cuya pertinencia es puesta a debate por algunos; La reconciliación. El reciente nombramiento de Juan Carlos Castillejos como Vocero de la gubernatura nos da un buen ejemplo de que todavía vivimos separados, aunque Tabasco seamos todos. Castillejos ha sido un notable dirigente del régimen anterior, aunque con el paso del tiempo fue priorizando su lado profesional dejando a un lado el político de raza que lleva dentro. Son hechos incuestionables. Pero se puede decir cualquier cosa de Juan Carlos Castillejos, pero no se le puede acusar de intolerante ni de negarse al dialogo y de construir acuerdos, eso que tanto, pero tanto, se necesita hoy. Será o no será “santo de nuestra devoción” pero puede ser útil en el gobierno de Tabasco. Carlos Manuel Merino, nuestro Gobernador, lo sabe y también conoce los riesgos de ese nombramiento pero los corre con valentía y en el convencimiento de que es necesario de una vez por todas el vencer eso de los “Dos Tabascos” enfrentados y que tanto daño nos ha hecho. Lo que proponen, sin darse cuenta, aquellos que critican el nombramiento es que si gana un bando, se lleva todo, incluidos todos los puestos de trabajo. La desconfianza, al igual que la confianza, es un camino de ida y vuelta. Y hay que aprender lecciones de tiempos pasados que nos obligan a compartir la sociedad y su riqueza entre todos, gobierne quien gobierne. Las democracias están exhaustas. Los ciudadanos ya no se fían de sus gobernantes. Pero el origen del hartazgo y la desconfianza no hay que buscarlo en los políticos, como hacen los populistas, sino en el sistema. Y es precisamente por este tipo de cosas que nos obligan a definir si estamos a favor de alguien, o si no es así se nos considerará en su contra. De seguir de esta manera a nadie le debe extrañar que avancen aquellos que critican a la democracia y que argumenten que las elecciones por votación ya no sirven. Que hay que incorporar una cuota de legisladores escogidos por sorteo, como en la antigua Grecia. Y aumentar la participación directa mediante deliberaciones abiertas sobre los grandes temas, también mediante selección aleatoria de parte de los intervinientes. Esta es la tesis del libro Contra las elecciones. Cómo salvar la democracia (Taurus) que el flamenco David van Reybrouck acaba de publicar después de causar con él cierto ruido en algunos países europeos. “Muchos políticos tienen miedo a los ciudadanos; piensan que son tontos y no están capacitados para decidir”. Craso error, pues cuanto menos se tomen en serio a la gente, más van a alejarse de la sociedad, dice David van Reybrouck. Un exponente claro de ello fue Hillary Clinton cuando, en plena campaña, dijo que la mitad de los votantes de Donald Trump eran “deplorables”. “No pudo decir algo más tonto”, dice Van Reybrouck. “Porque puedes criticar a Trump, pero culpar a los votantes… Si quieres dirigir un país, tienes que preocuparte por todo el mundo y por sus inquietudes, no criticar a los que no te votan”.
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