La vida toma conmigo café (II)

SE TRATA DE ESCRIBIR, DICE EL AUTOR. Y NOS VA CONTANDO CÓMO. EMPEZANDO POR EL NOMBRE PROPIO. AQUÍ LA SEGUNDA PARTE DE ESE PROVOCADOR E INVITANTE TEXTO.

ANOCHE TUVE varios sueños. De distintos temas. Increíble lo que sucede en esa otra realidad, virtual, por llamarlo de esa manera. Me dicen que no todos tienen esa dicha de mirar dormidos algo así como películas y sin pagar boleto. O más bien, que sueñan pero no recuerdan nada. El resultado es lo mismo. Ese es otro tema. Escribir sobre lo que se sueña es genial. Porque ya de manera normal se presentan como literatura. Solo se requiere pasarlos a una hoja. Yo he soñado que ando caminando por ciudades amarillas o rojas. O que vuelo como si fuera un dron humano y miro con mirada de pájaro todo lo que está abajo. O que existo en los años de 1940, y miro a las personas vestidos a la moda de ese tiempo, entro a departamentos vacíos y veo los muebles de madera, el altillo de cartas de amor y postales, una máquina de escribir Remington. Y cosas por el estilo. Los sueños son buena fuete para los textos.

TENGO SUEÑOS HÚMEDOS cuando sueño que nado en el mar o ríos. Estos son el Bravo de Matamoros o el Grijalva y Usumacinta de Tabasco. En la vida real una vez llevé de excursión a un grupo de alumnos y alumnas al río Grijalva a la altura de la Colonia Gaviotas Sur. Un alumno llevó una lancha con remos. Y nos subimos a ella para pescar. Llegamos hasta la altura de la laguna La Majagua. Y capturamos unas ochenta mojarras, que al final nos las compartimos. Yo llevé como veinte a casa. "Ajá", me dijeron. Ahora alíñalas y quítale las escamas. Lo hice y salí con algunas cortadas luego de dos horas. "Mejor las hubiera comprado en el mercado", me dije refunfuñando contra mí mismo.

NO PASA NADA si no escribimos. Solo que en nuestro interior sucede que el pensamiento se ordena mejor. Aparecen otras ideas. Recordamos otras cosas. Miramos de manera distinto porque nos fijamos en los detalles. Sí, todos pueden. No porque vayamos a ser escritores. Sino por el solo placer de sentirnos en existencia plena. Sustancia de la historia, o de la microhistoria. Sí, todos podemos escribir, como todos podemos admirar las flores. Y todos podemos ver las estrellas de noche. Y todos podemos pensar sobre lo que significa la existencia humana en particular, y la vida en general en todo el universo. ¿Habrá otros seres en otro planeta? Y afirmo como lo dijo alguien: "si no la hubiera, entonces sería un gran desperdicio de espacio y tiempo".

NO, NO PASA NADA si no escribimos, si no leemos por hábito. No, no pasa nada. Solo que la persona es distinta cuando lee, cuando escribe, cuando ve una obra de arte, una puesta en escena. Es distinta cuando se detiene y mira extasiada el crepúsculo. Cuando mira el volar de los pájaros. Y los escucha cantar. Y de pronto, sin que se dé cuenta la persona está cantando, silbando una canción. O es capaz de reír sola. Diría Serrat: De vez en cuando la vida/ Nos besa en la boca/ Y a colores se despliega como un atlas/ Nos pasea por las calles en volandas/ Y los sentidos en buenas manos/ Se hace de nuestra medida/ Toma nuestro paso/ Y saca un conejo de la vieja chistera/ Y uno es feliz como un niño/ Cuando sale de la escuela/ De vez en cuando la vida/ Toma conmigo café/ Y esta tan bonita que da gusto verla/ Se suelta el pelo y me invita/ A salir con ella a escena..." (FIN…por hoy)