Las dos epidemias: el coronavirus y la pobreza, riesgo y oportunidad

Prioridad frenar la epidemia, pero también evitar la quiebra

SON VARIOS frentes los que debe atender el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Este inesperado del COVID-19 es, sin duda, el prioritario; pero además impacta en el proyecto de desarrollo planteado por el mandatario. Del acierto de las políticas sanitarias y sociales dependerá si México deja de ser uno de los países con mayor desigualdad o logra una transformación a fondo. AMLO tiene confianza en que lo conseguirá.

Sus adversarios, por supuesto, no sólo desean que fracase sino que buscan que eso suceda. Hay también una gran franja de personas bien intencionadas que se preocupan legítimamente ante la actual situación.

Lo primero, insisten quienes observan el panorama más amplio de la sociedad y no sólo el aspecto financiero, es frenar la epidemia. Cualquier cosa que se haga sin tener en cuenta esta circunstancia (el “cisne negro”, lo calificó el economías Baldemar Hernández en una reciente colaboración), puede resultar contraproducente.

A la par de los esfuerzos sanitarios, tanto el gobierno como los particulares, inversionistas e instituciones académicas, buscan delinear respuestas a la crisis que acompaña a la parálisis por el coronavirus.

ARMONIZAR DOS MODELOS

COMO usted sabe, el presidente López Obrador definió como “economía moral” (o gobierno de bienestar) su proyecto alternativo al modelo neoliberal. Recientemente, el Subsecretario de Industria, Comercio y Competitividad de la Secretaría de Economía (SE), Ernesto Acevedo, lanzó una “nueva teoría económica” –según dijo- y que dio en llamar “Ecualización Económica Regional”.

Se trata, según Acevedo, de una propuesta para “armonizar el proceso productivo de las cadenas de valor, que se afectaron a nivel global”. Recordó que la suma de importaciones y exportaciones de México representan el 70 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), plataforma que calificó de “exitosa”.

La preocupación actual, en materia de la economía nacional y su relación con el exterior, es como “alinearse” con los socios en Estados Unidos y Canadá que comparten un tratado de comercio con México. Dijo Acevedo que la administración federal convocará a equipos de trabajo especializados para que la reapertura económica y la recuperación “sea lo más rápido posible, pero también minimizando los riesgos en términos de la salud”.

De alguna manera estaremos viendo un proceso interesante, porque se trataría no sólo de recuperarse de esta crisis económica sino también de armonizar “la vía mexicana” contra el neoliberalismo propuesta por AMLO, en un entorno en el que la globalización capitalista ha sido puesta a discusión.

EL FANTASMA DEL HAMBRE

PERO no sólo es hacia afuera. La recomposición –insisto, primer sanitaria- del país en materia económica tiene que enfocarse a la mayoría de la población. A los de en medio y de abajo.

Resulta destacable un proyecto de la Universidad Iberoamericana para mitigar las pérdidas de ingreso y de empleo. Entre las varias medidas sugeridas en un comunicado Ibero campus Ciudad de México-Tijuana, y de las que da cuenta el diario La Jornada destacan algunas muy prácticas como financiar restaurantes y la producción y distribución de comida, a través de una asociación público-privada. También –señala el despacho- “propone triplicar durante los meses de mayo y junio el valor de la transferencia mensual que reciben las personas en estado de pobreza”.

En el caso de los restaurantes y la comida (que en esta crisis se han visto como indispensables, los apoyos servirían para atender la alimentación, “fortalecer las cadenas de valor preexistentes (restaurantes-mercados de abasto-agricultores), el empleo en los restaurantes, el uso de canales de distribución y los servicios comunitarios”. Su propuesta va más allá: que oficialmente se apoyen iniciativas de comedores populares.

Recomiendan también, sobre todo para ayudar a las familias de bajos ingresos, “que aquellas familias cuyo predial sea inferior al promedio que paga una familia perteneciente al decil siete, se les exima el pago de los servicios de luz, agua y predial por el tiempo que dure la crisis sanitaria. Con el fin de no afectar a los gobiernos locales y a las empresas proveedoras de dichos servicios, el Gobierno Federal pagará las sumas de dinero faltantes”.

Se trata, advierten, de evitar la quiebra masiva de empresas, el empobrecimiento generalizado, la ruptura de la cohesión social. Y, agregaríamos, un mayor riesgo en materia de seguridad y violencia.

Para el sector informal, la propuesta de la Ibero apoya los microcréditos, también plantea que para hacer costeables los salarios el gobierno posponga “el pago de impuestos federales, locales, las cuotas empresariales a las Afores y al Infonavit, y se elimine temporalmente el impuesto a la nómina”.

Una iniciativa polémica pero interesante es, en el planteamiento de la universidad privada, la creación de “un salario de subsistencia”, financiado por el empleador, el trabajador y el gobierno.

Es este espacio comentamos hace ya varios años una medida aplicada en algunos países y que denominan el Ingreso Único Universal o Renta Básica Universal, etcétera. Consiste en un ingreso mínimo garantizado por el Estado, como una especie de seguridad social, para que las personas puedan adquirir los satisfactores elementales.

AL MARGEN

Necesariamente las universidades y centros de investigación, en especial la UNAM, deberán contribuir con ideas para un país más justo y con un nivel de vida digno. La crisis es la oportunidad.   (vmsamano@hotmail.com)