OPINIÓN

NOTA BENE

Los números cantan el gorigori de Tabasco
05/07/2018

Hace falta saber mucho de política, y muy poco de la naturaleza humana, pero ahora, en Tabasco, entre todos, hasta ahora al menos, hemos logrado que no se entienda nadie. Parece que estos días todos coincidimos en que la casa está por barrer, también estamos de acuerdo en que no hay que tirarla por la ventana, por el evidente riesgo de que le caiga en la cabeza a alguien que pasa por allí. El Gobernador Electo, Adán Augusto López, a partir de hoy jueves, en muy poco tiempo tendrá una idea clara del confuso estado que le ha tocado en dudosa suerte. Lástima que para arbitrar la convivencia no pueda sacar tarjetas amarillas, pero peor aún es que no pueda sacar tarjetas rojas y echar del campo de juego a los que querían ganar “como fuera”: sin respetar el reglamento. Gran paciencia la que va a necesitar el Gobernador que va a entrar el primero de diciembre. Ya ha avisado claramente en sus primeros mensajes públicos sobre la necesaria austeridad de las instituciones: “No gasten ustedes más de lo que no tenemos hasta la entrega de la administración”, ha venido a decirles a los que legítimamente nos gobiernan. Todos los que se van sufren de alzhéimer, que para los afectados no es un mal sino a una amnistía. Hasta el último día la excusa de los que se van, que se apoya en la verdad, es haber detectado “deficiencias e irregularidades soportadas en la corrupción” en el ejercicio del presupuesto del gobierno anterior. Sólo hay una cosa mejor que pedir algo y que nuestras peticiones sean atendidas: no pedir nada, cosa que no se le puede proponer al que llegará empezando diciembre. Al vislumbrar lo que se le avecina para terminar el año, Adán Augusto no tiene dedos suficientes para contar los recursos necesarios para satisfacer todos los compromisos que hay que cubrir. Y con la navidad en ciernes, que es esa época en la que todas las emociones, las buenas y las malas, salen a la luz de forma incontrolable. “No gasten más de lo que no tenemos, ha vuelto a rogar López Hernández, a los que están dispuestos a entregar el poder sin saber cómo van a salir de el. Una vez más se comprueba que la democracia, que es mejor que todos los demás sistemas ideados hasta la fecha, que por cierto es jueves, 5 de julio, es buena y bonita, pero no es barata. El Gobierno de Adán Augusto, sea el que sea, nombre a quien nombre en su gabinete, tendrá que recortar cientos de millones este mismo año. Los números cantan el gorigori de Tabasco, palabra que alude a los cantos fúnebres de los entierros. No tiremos la casa vacía por la ventana. Puede que los trastos viejos nos sigan sirviendo mientras no tengamos dinero para sustituir los viejos enseres, ni el apolillado mobiliario. Estamos entrampando a las generaciones venideras, que nos llamarán degenerados. Para algunos de nosotros fue una hazaña sobrevivir los últimos años, pero para los que los que son adolescentes ahora, va a ser una epopeya imposible. Por eso están cansados y ofendidos. Su penúltima esperanza, siempre engañosa, es que te engañen menos que las anteriores. Todos mis amigos son más jóvenes que yo. Quiero decir que son menos viejos, excepto dos o tres a los que se les ocurre lo mismo que a mí: que no tenemos la menor idea de cuándo debemos morirnos. Ahora que van a pasar cosas relativamente importantes dentro de cinco meses, no sería el momento.





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