OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

Morena, construcción de un bloque regional de gubernaturas a corto plazo
02/08/2018

*En los próximo cuatro años, elecciones en el sur sureste

*Habrá comicios en Campeche, Guerrero, Oaxaca y Quintana Roo

*Busca integrar el corredor con Tabasco, Chiapas y Veracruz

MIENTRAS algunos partidos están haciendo aún el recuento de los daños ante los resultados de los comicios de julio pasado, todo indica que en el ganador Movimiento de Regeneración  Nacional (Morena) ya se mueven las piezas para integrar un importante bloque en el sur sureste, no sólo porque obtuvieron las gubernaturas de Tabasco, Veracruz y Chiapas, sino porque en los próximos cuatro años, con Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia de la República, se renovarán los poderes en Campeche y Guerrero (2021); en Oaxaca y Quintara Roo (2022).

Como se sabe, en las votaciones recientes AMLO ganó en 30 estados y la Ciudad de México, sólo fue superado en Guanajuato; aunque hubo un sufragio diferenciado en los comicios locales, el partido obradorista mostró su alta competitividad al lograr mayoría en 19 congresos estatales y cinco de las ocho gubernaturas en disputa.

No sería una sorpresa que el predominio morenista se extienda a las entidades en las que aún resisten las fuerzas del PRI y del PAN. Las acciones anunciadas por el futuro Presidente tienen como prioridad el sur-sureste. Es cierto que existen razones históricas sociales y económicas –combatir el rezago, por ejemplo-, pero indudablemente tendrán efectos políticos.

PUEDE ser que obedezca a una estrategia, o que sea resultado de la dinámica en la que ha entrado el país, pero están registrándose cambios en la región. La primera prueba del impacto electoral de los programas de la administración federal obradorista que comienza en diciembre lo veremos en  Campeche y Guerrero en el 2021.

En el vecino estado de Campeche, donde hubo votaciones para gobernador en el 2015, el priista Alejandro Cárdenas ganó con el 40%, frente a un 31% del PAN y sólo un 17% de Morena, en la primera incursión electoral de este partido. En tres años irán nuevamente a las urnas y Alito, como conocen al actual mandatario, ya está tomando sus previsiones y acercándose al AMLO.

Como parte de la franja sur-sureste también contemos a Guerrero, donde de igual manera tendrá relevo del gobierno a medio sexenio. Allí, en los comicios de 2015 ganó Héctor Astudillo del PRI con 40.94, dejando en segundo a la coalición PRD-PT; fue en esa entidad una de las cosechas más pobres de Morena que no llegó ni al 3%. Pero las cosas han cambiado radicalmente como se observó en julio pasado.

Otro estado vinculado históricamente a nuestra región es Michoacán, donde igualmente se cambiará de gobernador en el 2021. En aquella entidad llegó al poder hace tres años Silvano Aureoles del PRD, aunque en la contienda reciente este político decidió apoyar al candidato del PRI, José Antonio Meade, generando una confusión en las filas solaztequistas. Se puede anticipar que Morena tendrá uno de los mejores desempeños electorales en un territorio históricamente vinculado al movimiento cardenista del que derivó el obradorismo.

TAMBIÉN ENTRAN EN JUEGO

PARA el 2022, cuando ya se pueda tener un balance de los primeros años de la administración de AMLO, la prueba será para quienes actualmente gobiernan Quintana Roo donde habrá elecciones. En la euforia de las alianzas PAN-PRD, las votaciones del 2016 en ese estado favorecieron a Carlos Joaquín González con un 45%, recién separado del PRI; la coalición tricolor con PVEM y Panal logró el 36%, en tanto que Morena quedó tercero con el 11.17%. Sin duda que los resultados en cuatro años serán distintos.

Lo mismo puede suceder en Oaxaca, estado en el que López Obrador ha mostrado un interés especial. En las elecciones del 2016 los resultados oficiales dieron la gubernatura al Alejandro Murat, del PRI, con 32%, seguido del PAN aliado al PRD con 24.96 y en tercero Morena con 22.81%. El cambio radical en la tendencia del voto se constató en julio reciente, cuando los candidatos morenistas al Senado lograron casi el 57% de los sufragios.

Una referencia importante del salto dado por Morena –bajo el influjo del efecto obradorista-, lo ejemplifica Tabasco.  En esta entidad, los comicios intermedios del 2015 ubicaron a ese partido en el ¡cuarto sitio!, superado por el PRD, PRI y una alianza PVEM-PAN; sin embargo, en 2018, los morenistas arrasaron en prácticamente todas las posiciones en disputa.

Otro registro histórico nos lo ofrece Veracruz, donde en las votaciones estatales del 2016 Miguel Ángel Yunes de la coalición PAN-PRD ganó con el 34.39%, dejando al PRI segundo y Morena tercero. Sin embargo, dos años después, en los comicios del 2018, Morena obtuvo 44% con Cuitláhuac García, quedando la coalición PAN-PRD en 38.39% y el PRI en tercer sitio.

Chiapas, como se sabe, tuvo elecciones en 2018. Ganó Morena con Rutilio Escandón y un 39%; el PVEM quedó en segundo con 21.87%, pero es evidente que los verdes se alejan de su tradicional aliado el PRI. Esto consolida el futuro morenista.

Sólo queda como una isla en la zona Yucatán, que tuvo elecciones este año ganando el PAN con Mauricio Vila, el PRI en segundo quedó PRI segundo y Morena, tercero.

AL MARGEN

PASADAS las elecciones del 2016, Raúl Ojeda Zubieta presentó su renuncia a la Secretaría de Gobierno. Ahora, apenas transcurrido un mes de las votaciones generales también hizo lo propio Gustavo Rosario Torres. Sorpresivamente ocupará su lugar Rosendo Gómez Piedra, hasta ahora coordinador jurídico de la administración de Arturo Núñez y ex consejero electoral. (vmsamano@hotmail.com)





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