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AMLO: En el lugar adecuado, el momento adecuado, con la gente adecuada

Lo que está ocurriendo con el Presidente Andrés Manuel López Obrador, es que se encuentra en el lugar adecuado, en el momento adecuado, con la gente adecuada y el propósito adecuado. Suerte para México que acaba de librarse del nefasto paradigma de que la situación política que padecíamos no tenía alternativa.

AMLO se ha convertido en el político más popular de la historia de México, y en el más votado, lo que le proporciona la fuerza necesaria para realizar los cambios reales para posicionar a nuestro extraordinario país como el líder que se necesitaba en América, y para transitar hacia un futuro de bienestar social en el que los derechos humanos tengan realmente contenido y no sean una mera enunciación.

A pesar del severo análisis histórico económico que López Obrador hizo en su discurso, México no está en quiebra y sus abundantes recursos naturales le permitirán afrontar sus compromisos internacionales.

El corazón de México late como nunca y su futuro nos lo esconden estratégicamente las grandes potencias que saben que nuestro país, en apenas unos años, puede convertirse en la quinta economía mundial y los datos no mienten.

Para hacer contexto la deuda externa de Venezuela se encuentra prácticamente entera en manos de China, que disputa a EEUU el liderazgo en el continente. Por eso la presencia de primer nivel en la toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador con su vicepresidente, Mike Pence, y con el detalle, no menos importante, de la hija de Donald Trump, Ivanka, que significaba un guiño algo más que amistoso al vecino mexicano.

Los norteamericanos saben que México va a seguir creciendo, y muy pronto alcanzaremos los 200 millones de habitantes. Conocen de nuestras reservas de petróleo y que podemos producir cualquier tipo de bienes, o dar cualquier servicio, cuatro veces más barato que USA y que nuestros recursos naturales, de todo tipo, son inmensos, además de nuestro importantísimo potencial turístico.

Para que la cuadratura del círculo sea perfecta solo necesitamos de una amplia clase media que tenga capacidad adquisitiva y una nueva hornada de políticos serios, honrados y eficaces que conduzcan al camino correcto a México.

Ahí acaba de entrar en la escena López Obrador que, después de su Toma de Protesta, presenta a un país en calma, no se ve ruptura social propiciada por sus adversarios perdedores y la prueba fue el comportamiento de la oposición panista: reivindicativo, pero democrático y respetuoso.

En contra de lo que se aseguraba en ciertos círculos de poder no parece que AMLO se vaya a centrar políticamente una vez en el gobierno, porque le pesó la silla presidencial, la del Águila, sino que es claro que seguirá siendo el mismo, el de siempre, defendiendo los postulados por los que ha luchado durante más de tres lustros.

Terminar con la corrupción y la impunidad es la bandera con la que acomete la inmensa tarea de hacer la Cuarta Transformación del país anunciando, sin reservas, que no tiene la menor intención de buscar la reelección. En su muy cuidado discurso ante el Congreso de la Unión, demostró con claridad que sabe lo que quiere y quiere hacer lo que dice.

No hay impostura, ni demagogia. Nos encontramos en una situación excepcionalmente positiva que hay que aprovechar juntando esfuerzos, respetando visiones diferentes pero sabiendo que hay cuestiones en las que no tenemos más remedio que unirnos. Lo contrario sería un suicidio como país.