OPINIÓN

NOTA BENE
12/04/2019

La muerte del ex secretario de Finanzas de Arturo Núñez, Amet Ramos Troconis, ha causado estupor. Por muchas razones, claro. Primero porque no se le veía enfermo, antes al contrario sus cachetes siempre estaban sonrojados, síntoma de que le circulaba bien la sangre, que además era abundante, casi en cantidades similares a las de un adolescente rebelde, que era como se comportaba en innumerables ocasiones el encargado de administrar el dinero de Tabasco.

Es por lo menos, inesperado, cuando no extraño, que haya sufrido un ataque al corazón con apenas 62 años. Pero en fin, así es la vida de frágil y al margen de reprobar casi todo lo que hizo, y dejó de hacer, en los seis años que estuvo al frente de las finanzas del estado, que quebró con las terribles consecuencias, que ahora todos sufrimos en el estado, solo queda darle el pésame a su familia y desearle que descanse en paz. El anterior deseo es para la familia, que descanse, en paz.

No estaría de más saber en qué lugar se encontró su cadáver, quiero decir en que casa, de quien era, y en que Alcaldía de la ciudad de México se encontraba. ¡Digo... para evitar suspicacias...!  No estaría de más que nos dieran a conocer cuando y donde se velarán sus restos mortales, y si la ceremonia será con ataúd abierto o cerrado, y cuando será el entierro, para que puedan acudir los amigos que dejó en Tabasco, que abandonó de prisa y corriendo en cuanto acabó su encargo, y posiblemente no tuvo ni tiempo para despedirse.

Chesterton decía que somos nosotros los que hacemos a nuestros amigos y a nuestros enemigos. En la amistad también se dan flechazos, aunque no dependan de Cupido, el ciego que "apunta y atina, caduco dios y rapaz". Todo lleva su tiempo. De ahí el prestigio del vino y de los amigos, que nunca son de un día para otro y precisan un tiempo de maduración, cuando no de complicidades y si son de dinero mejor: más amigos.

Lo cierto, hablando de dinero, es que a raíz de conocerse el fallecimiento de tan ilustre funcionario del gobierno de Arturo Núñez, y su esposa Martha Lila, las redes se han inundado de un comentario obvio de toda obviedad: Amet Ramos cargará con todas las culpas que se encuentren en las cloacas de sus cuentas. Por lo que tenemos, ahora sí, impunidad garantizada y lo peor: Justificada y explicada. "Se van de rositas", es un hecho.

Ya me he topado con varias personas que no aguantan el coraje de ver como la suerte rodea a los corruptos conocidos que, saltando de charca en charco, han logrado pisar la acera sin mancharse ni siquiera los zapatos. Y ahora a disfrutar el dinero convenientemente escondido en una operación de ingeniería financiera, de esas que hacen los economistas tramposos y desleales con su pueblo. Llamaba Papini al dinero estiércol del diablo.

Se refería al gran dinero, ese que van a disfrutar los saqueadores de tabasco, no al que ganan con desproporcionado esfuerzo la mayoría de los trabajadores chocos, que ese no llega a estiércol y se queda en cagarruta. El poderoso caballero sigue siendo el amo de Tabasco y del mundo. Otro escritor, el desdichado y arbitrario León Bloy, para vengarse de él, mejor dicho de su ausencia, nos dio una pista para indagar la opinión que Dios tiene del dinero: no hay que fijarse más que en la gente a quien se lo da en esa ofensiva abundancia.





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