OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

Opera políticamente AMLO para el Insabi; convence a gobernadores del PRI, va por PAN
29/01/2020

EL PRESIDENTE Andrés Manuel López Obrador dio un paso más en la operación política para sacar adelante sus proyectos, en especial el del Instituto Nacional de la Salud para el Bienestar (Insabi), que sustituye al Seguro Popular. Pero no sólo éste. Tras reunirse con los 10 de los 11 gobernadores surgidos del PRI, anunció que la semana próxima se encontrará con los mandatarios estatales del PAN, posteriormente con los de Morena y otros más (independiente y del Movimiento Ciudadano).

El 14 de enero de este año, AMLO ofreció una comida a los 31 gobernadores y a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México. De ahí salió el compromiso de recibirlos por filiación partidista. Este año se deben calmar las aguas, recordemos que en 2021 serán las elecciones intermedias y el primer semestre será de campañas partidistas intensas. 

No son pocos los desencuentros entre el Presidente y sus opositores, quizá más escandalosos en el terreno verbal, pero resulta lógico que la acción de los gobernantes debe ir más allá de los cálculos electorales. La realidad exige…y no pocas veces las urnas cobran las ausencias de políticas públicas eficientes.

EL PESO DE LOS HECHOS

RECORDAMOS que más allá de los discursos, una primera confrontación fuerte entre el nuevo gobierno que encabeza López Obrador y los mandatarios estatales de oposición ocurrió con la designación de los llamados “superdelegados” (coordinadores) que sustituyeron a decenas de delegados federales; decisión que fue vista como un intento por establecer una especie de vicegobernadores o retornar a la antigua usanza postrevolucionaria de los jefes políticos enviados desde el centro.

Aunque no pocos de los designados intentaron ejercer ese papel, todo indica que las tareas encargadas por el Presidente o los mantienen ocupados o los han rebasado…Pero también porque el gobierno federal estableció otros mecanismos de operación directa. Observamos que la mayor parte de los recursos se entregan a los beneficiarios mediante una tarjeta bancaria, lo que limita el poder de reparto y lo concentra en la Presidencia. (Por cierto, de los comisionados federales en las 32 entidades sólo hay ocho mujeres.)

Lo sucedido esta semana confirma que también la operación política está a cargo del propio AMLO. Logró sacar el compromiso de los gobernadores priistas para respaldar el Insabi y casi es un hecho que –con algunas adecuaciones- obtendrá en la reunión del 4 de febrero el aval de los diez mandatarios del PAN. Con el apoyo de los ejecutivos estatales surgidos de Morena no hay problema alguno.

El reto será que a la operación política siga una acertada aplicación de las políticas públicas.

DEMOCRACIA CUESTA ARRIBA

RESULTA preocupante cuando en la política se pierde la capacidad de diálogo, una práctica que implica escuchar y ser escuchado. Sobre todo que exista atención mutua. Aquel “ni los veo ni los oigo” del autoritario Carlos Salinas, debe quedar en el anecdotario de lo que hundió al país. Pero algo está sucediendo en todo los partidos, que parecieran Babel como símbolo de la incomunicación.

En Morena, que es el partido en el poder y que por esa razón debe ser más exigido por los ciudadanos (no sólo por sus militantes), hay una impermeabilidad al entendimiento que resulta alarmante. No se trata de ser dramáticos, pero si los partidos son el camino por donde transita la democracia de manera institucional, lo que sucede en una coalición gobernante interesa más.

Le comentaba ayer amable lector que el domingo un Congreso Extraordinario eligió a Alfonso Ramírez Cuéllar como dirigente nacional interino, para suplir a Yeidckol Polevnsky, quien en su calidad de secretaria general estaba en funciones de presidir el Comité Ejecutivo de ese partido. El Congreso fue citado por Bertha Luján, líder del Consejo Político Nacional.

Como era previsible,  Polevnsky anunció que desconoce la decisión de la asamblea a la que consideró ilegal y confirmó que acudirá a los tribunales. Luego, en una entrevista “calificó de patito” el Congreso del domingo y, desde su posición, nada ha cambiado.

Pero la situación en Morena dio otro salto y esperemos que sea el fin de la parálisis: Alfonso Ramírez Cuéllar, apoyado por los congresistas de su partido, no sólo aceptó el cargo de presidente interino sino que ya obtuvo la licencia en su cargo de diputado para asumir nuevas funciones en Morena. Aunque la silla sigue ocupada.

De alguna manera Ramírez Cuéllar planteó la situación: se necesita imparcialidad, piso parejo y el método más adecuado para elegir dirigente.

Un partido que se propone el diálogo nacional y la democratización, debe comenzar por casa.

AL MARGEN

LA LIBERTAD de expresión y el derecho a la información en México vive desde hace varios años –décadas quizá-, un amago constante, así como acciones de todo tipo (políticas, económicas) para limitarla. La más grave es la criminal con decenas de periodistas asesinados. En este contexto, no deja de indignar y alarmar la multa impuesta por un juez al catedrático, activista y periodista Sergio Aguayo Quezada: debe pagar 10 millones de pesos por “daño moral” a Humberto Moreira Valdés, ex gobernador de Coahuila y ex dirigente nacional del PRI.

Aguayo Quezada fue sentenciado por presunto “delito de opinión”, por lo publicado en una columna periodística el 20 de enero de 2016. El activista defensor de los derechos humanos es ahora objeto de una sanción judicial. ¿Podrá la solidaridad revertir el acoso? Tenemos que hacerlo posible. (vmsámano@hotmail.com)




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