OPINIÓN

Para documentar el pesimismo y el optimismo… y todo lo contrario
27/11/2019

Los datos no son buenos no. Ni para México ni para Tabasco. La reciente revisión del crecimiento de México nos ha bajado una décima que, en sí misma, es definitoria de estar o no estar en “recesión”, que para que nos entendamos es la disminución de la actividad comercial e industrial que comporta un descenso de los salarios, de los beneficios y del empleo. La economía ha sufrido un proceso de clara recesión y, aunque el ejecutivo federal intentó minimizarlo, como era su responsabilidad para no asustar a los mercados, al final ha salido a la luz. Esto ha servido para que en vez de que las fuerzas económicas y sociales hicieran montón para afrontar el huracán, desde varios frentes opositores se desencadenara una estrategia de acoso y derribo del Presidente Andrés Manuel López Obrador, al que culpan de ser el principal promotor del desastre de la economía, por sus políticas de distribución del presupuesto en planes sociales y no en inversiones productivas. En realidad el mundo vive en estos momentos un proceso de recesión que se aprecia en mayor o menor medida dependiendo del país, pero que está generalizado. Aunque dicen que “mal de muchos consuelo de tontos” es la verdad incuestionable que este problema aqueja a la mayoría de los países de nuestro entorno y por tanto México no puede ser ajeno a los vaivenes globales. Según un estudio de la CEPAL, “La economía mundial continúa presentando un momento de bajo crecimiento, muy delicado y muy complejo. Presenta economías con altos niveles de deuda, condiciones financieras muy volátiles, escalada de la guerra comercial entre EEUU y China, tensiones macroeconómicas en Argentina y Turquía, trastornos en el crecimiento de Alemania, endurecimiento de las políticas de crédito en China y la agudización de las incertidumbres en las políticas, desincentivan la inversión y la demanda. Sin embargo y a pesar de ello el Banco Mundial prevé que en México se espera que una reducción de la incertidumbre respecto de las políticas sociales que contribuirá a un repunte moderado del crecimiento hasta alcanzar el 2 % el próximo año 2020”. América Latina sufre una revisión a la baja del crecimiento, incluyendo a las mayores economías (Brasil, México, Argentina). "En 2020 el crecimiento será mayor que el de este año y se notará un mayor dinamismo a partir de la segunda mitad del 2019", afirmó el economista jefe de BBVA Research para América del Sur, Juan Ruiz. Según el documento, la expansión para 2020 se dará por la estabilidad en los precios del crudo y en las tasas de interés, así como el esfuerzo por mantener una adecuada política fiscal y un mejor comportamiento del mercado automotor. Por todo lo anterior los expertos coinciden en que no hay que caer en la desesperanza aunque tampoco instalarnos en el optimismo. México mantendrá su estabilidad cambiaria y apostará por controlar la inflación. El presidente López Obrador restó importancia al desempeño macroeconómico del país: "Lo fundamental no es lo cuantitativo, sino la distribución de la riqueza... el fin último del buen gobierno es conseguir la felicidad de la gente. La economía crece poco, es cierto, pero ahora es menos injusta la distribución del ingreso: hay más desarrollo y más bienestar". Sobre el tipo de cambio los analistas para cierre del año lo fijan en 19,84 pesos por dólar frente a la estimación previa de 19,70 pesos.




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