OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

Partidos políticos: un creciente rechazo ciudadano, necesidad de autocrítica
07/09/2020

CON JUSTA razón una gran mayoría de los mexicanos no sólo expresa un abierto rechazo a los partidos políticos sino que se resiste a darse de alta en los padrones de estos institutos. De acuerdo a estimaciones del INE, más o menos un 10 por ciento de los ciudadanos en el padrón electoral están inscritos en alguno de los partidos existentes; el 90 por ciento restante no se interesa. También la llamada "militancia", es prácticamente nula por dos motivos fundamentales: las dirigencias sólo acuden a su base en épocas electorales y quienes se dan de alta en una organización no encuentran mecanismos de participación.

Antes de continuar, este columnista aclara que no comparte la campaña contra los partidos políticos (hay también intereses económicos detrás); pero muchas veces son los dirigentes o cuadros representativos de esos partidos quienes poco hacen por devolverle la mística al ejercicio ciudadano.

Hay, por supuesto, muchos más factores, pero quisiera referirme en esta ocasión a la idea generalizada de que los partidos políticos en México cuestan mucho y hacen poco por la democracia.

QUISIERON, NO PUDIERON

ESTA discusión se ha reavivado con el reciente proceso en el Instituto Nacional Electoral (INE) para revisar las solicitudes de los ciudadanos que buscaron registrar nuevos partidos. Al abrirse, a principios de 2019, el periodo de solicitudes para dar de alta a este tipo de agrupaciones, las autoridades electorales recibieron más de cien declaraciones de intención. Como se sabe, pasada una elección presidencial, se abre la convocatoria para estos trámites.

A la recta final llegaron siete organizaciones: Redes Sociales Progresistas (vinculado al SNTE y al yerno de Elba Esther Gordillo), Grupo Social Promotor (también relacionado con el SNTE), Fundación Alternativa (del ex priista César Augusto Santiago), Súmate (del ex panista Manuel Espino), Fuerza Social México (del polémico dirigente sindical Pedro Haces); México Libre (de Margarita Zavala y Felipe Calderón) y Encuentro Solidario (del desparecido PES, con influencia de líderes cristiano evangélicos).

En votación dividida, seis a favor y cinco en contra, el PES logró nuevamente su registro, mismo que ya había perdido –con otro nombre pero las mismas siglas- después de las elecciones del 2018 cuando apenas obtuvo 2.70% de los votos, a pesar de que hizo alianza con la ola de Andrés Manuel López Obrador y se colgó de ese liderazgo.

También con votación dividida, pero de cuatro a favor y siete en contra, los consejeros electorales rechazaron el registro del partido de Calderón y Zavala. No alcanzaron entrar al presupuesto.

Este año que concluye, entre los seis partidos registrados se repartieron 5 mil 239 millones de pesos; para el 2021, el INE solicitó 7 mil 200 millones que se distribuirán entre siete organizaciones. Es mucho dinero, comenta el común de la gente. Y el presidente Andrés Manuel López Obrador reiteradamente ha pedido a los dirigentes de los partidos que se aprieten el cinturón y que la mitad de lo que reciban el año próximo lo devuelvan para atender la emergencia sanitaria. Ofreció que sería etiquetado para adquirir vacunas contra el COVID-19.

Existe una iniciativa de reforma legal que AMLO envió al Congreso para reducir el financiamiento a los partidos. Una y otra vez ha chocado con el rechazo de la oposición (PRI, PAN, PRD) que argumenta que tal cambio beneficiaría al partido en el poder (Morena), no sólo porque porcentualmente le corresponde más recursos sino porque tiene la ventaja del uso de los programas oficiales para ganarse el favor de la gente. Los morenistas rechazan este argumento, pero la propuesta sigue sin lograr el consenso.

VERDADEROS PARTIDOS

LA PERCEPCIÓN de una mayoría ciudadana –que como le comento no participa en las organizaciones políticas-, es que en México tenemos también demasiados partidos y que deberían reducir su número. Este criterio lo comparte el presidente López Obrador para quien en realidad la oferta política tendría que ser sólo entre conservadores y liberales. Es una opinión que no comparte el columnista, porque considero que el bipartidismo históricamente ha sido contrario a la democracia y que en una nación compleja coexisten ideologías, creencias, intereses, muy diversos.

Quizá lo que tenemos es una serie de partidos sin un perfil ideológico y un proyecto claro, con casi nulo respeto a sus estatutos y declaración de principios, y muy poco dados a fomentar la participación libre e informada entre sus agremiados. Convertidos los partidos en instrumento casi reducido a la obtención del poder (o de los votos), somos testigos de un intercambio insultante de camisetas y posiciones.

¿Son muchos partidos o son muy costosos? En el año 2000, México tuvo registrados para esas elecciones un total de ¡once agrupaciones! Y la mitad no pasó el filtro de las votaciones. Desaparecieron así como surgieron. En aquel tiempo, convertida la administración de un partido en casi negocio familiar, quienes perdían su registro se llevaban como si fuese su propiedad los bienes y recursos obtenidos con el presupuesto público. Las leyes cambiaron, se hicieron más estrictas, pero esto no ha evitado que sigan medrando grupos e individuos con el disfraz partidista.

No es la cuestión de si hay muchos o pocos partidos, sino que no se ha encontrado la fórmula para obligarlos a comportarse como entes con responsabilidades públicas.




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