OPINIÓN

Pasada la elección, tiempo de trabajo
10/07/2018

La alternancia ocurrió por primera vez en el año 2000. Aquel año, por primera vez en la historia moderna, un presidente ajeno al Partido Revolucionario Institucional (PRI) ejerció el poder. Era el comienzo de una era de desencuentros en Tabasco: desde entonces, y durante 18 años, el partido político del gobernador en turno iba a ser diferente que el del presidente de la República. Lo que tuvo altísimos costos para el estado. Hay quienes ubican los desencuentros para Tabasco en la época de Roberto Madrazo, confrontado con el presidente Ernesto Zedillo, ambos del PRI.

Cualquier tarde de lluvia lo puede constatar, cualquier sencillo viaje en carretera basta. La infraestructura carretera y de drenaje están apenas aguantando el colapso. En dos décadas, fuera de toda lógica de desarrollo económico y social, el sur fue olvidado. Hubo carretadas de dinero producto de la bonanza petrolera de entonces, cuando el precio del barril llegó a costar más de cien dólares. Fortunas que fueron dilapidadas, esfumadas, y sobre cuyas migajas se sostiene el frágil sistema de salud pública actualmente.

Casi dos décadas han tenido que pasar para que el presidente electo de Tabasco y el presidente electo de México coincidan en las siglas que los postularon a los cargos de representación popular. Pero por primera vez en la historia, el Presidente es tabasqueño. Las expectativas sobre el desempeño de Andrés Manuel López Obrador y de Adán Augusto López Hernández son aquí más altas que en ningún otro lugar. Porque para el estado lo que está en juego es nada menos que la oportunidad de reponer el tiempo perdido, de resarcir las injusticias económicas y administrativas. La oportunidad de empezar a convertir al infierno verde en el Edén que siempre nos ha sido negado.

Nuestra gente ha padecido salarios bajos, impuestos altos, servicios insuficientes, muy difícil acceso a vivienda digna y muy mala educación. Los desafíos son enormes.

A pesar de los intentos de desacreditar a ojos de los tabasqueños a Adán Augusto, la gente refrendó a través de él su confianza absoluta en López Obrador. Y además, le otorgó mayoría en el legislativo, en todos los niveles, lo que equivale a un cheque en blanco.

La mayor demanda en la tierra y agua de Tabasco, es que se cumpla la promesa de iniciar el desarrollo económico. La agroindustria enfocada a reducir los estragos del cambio climático puede ser estratégica, porque el estado  tiene potencial para ser capital mundial en materia de producción de insumos desechables biodegradables, de los que Europa demanda y que se necesitarán cada vez más.

Sin embargo, los tabasqueños deben prepararse también para aprovechar la Zona Económica Especial (ZEE) y tener proyectos para servir en la cadena de valor del sector energético. Al mismo tiempo, es necesario cuidar el medioambiente para promover el turismo como una economía alternativa, basada en el regreso a la cultura del transporte y comercio en menor escala a través de los ríos. Enorme desafío no volver a sacrificar el entorno a proyectos económicos externos.

Si lo que se demanda es un impulso histórico para el sur, es forzoso que todos estemos dispuestos a trabajar para conseguirlo. El ánimo debe durar durante los meses de la transición, que pueden poner en aprietos a quienes dependen económicamente de la manera en que queden los reacomodos.

Los jóvenes, por el simple hecho de serlo, son quienes tienen la obligación de mantener el entusiasmo. Si existe la esperanza de que muchos sueños pueden cumplirse, quiere decir que hay mucho trabajo qué hacer. Hay que decir adiós a los días en que la mayor aspiración era ser burócrata y hay que plantearse la manera de emprender y generar empleo.

Posibilidades y necesidades que deben alinearse como no lo habían hecho en casi dos décadas.

PRIMERA PARADA

Se cumple una aspiración personal y un anhelo colectivo, afirmó Adán Augusto López Hernández al recibir su constancia de mayoría que lo acredita como gobernador electo. Asumirá funciones el primero de enero, aunque en breve comenzará a trabajar el equipo de transición. Hay que acreditarle a Adán Augusto y al gobernador Arturo Núñez Jiménez su plena disposición para que tengamos un relevo sin obstáculos. No olvidemos también que los dos vienen de un mismo movimiento político de democratización  de Tabasco, aunque ahora sean de partidos distintos.

SEGUNDA PARADA

Tabasco tendrá tres senadores cuyo origen es históricamente similar, aunque con notorias diferencias por las coyunturas actuales; pero sin duda trabajarán por un proyecto de desarrollo para el sureste. Están obligados a hacerlo. En efecto, Mónica Fernández y Javier May llegan al Senado con una votación histórica, más de 800 mil sufragios. Como primera minoría, Juan Manuel Fócil entra por el PRD. Fernández, May y Fócil, se formaron en el movimiento de López Obrador, el primer Presidente de la República de origen tabasqueño.

PARADA ESPECIAL

Es una buena noticia: los votantes tabasqueños decidieron que cinco partidos pierdan el registro estatal, de manera que sólo quedarán cuatro. Dejan de recibir recursos estatales los partidos Acción Nacional, Movimiento Ciudadano, del Trabajo, Nueva Alianza y Encuentro Social. Estos dos últimos también serán borrados de las listas nacionales. Comienza el ahorro de recursos.





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