OPINIÓN

Periodismo y siglo XXI
13/02/2026

retorno a los clásicos singulares

Ante la avalancha de información digital, muchas veces sin verificación de hechos, ideas y declaraciones, una sugerencia es volver a los clásicos. Aquí presento clásicos singulares: escapan a la definición de periodistas y, sin embargo, expresaron ideas valiosas sobre la prensa y el oficio periodístico. Alexis de Tocqeville (Francia, 1805-1859) fue jurista, político e historiador que intuyó la función civilizatoria de la prensa; el revolucionario José Martí (Cuba, 1853-1895) realizó labor periodística y no era periodista; Gabriel García Márquez (Colombia, 1927-2014) fue periodista y después ganó el Nobel de literatura.

Los tres personajes tienen algo que decirnos y -medite, avispado lector- precisamente porque no fueron periodistas de tiempo completo, parece clara una lección: "el periodismo es tan importante que no debe dejarse sólo en manos de periodistas." Véase la lista de colaboradores de Presente que comparten ideas en estas páginas: investigadores, académicos, literatos, profesores, abogados, ingenieros, pedagogos y ciudadanos que no ejercen el periodismo de tiempo completo.

A ellos, con afecto, dedico estas líneas.      

Tocqueville: prensa y comunidad   

En su libro La democracia en América (1835), Tocqueville identifica un problema de participación ciudadana: "Cuando los hombres dejan de coaligarse entre sí de manera sólida y permanente, quienes deben ayudarse en un fin común se niegan a poner manos a la obra si no se les persuade de que su interés particular les obliga a unir voluntariamente sus esfuerzos a los esfuerzos de los otros." ¿Cómo realizar esta persuasión ciudadana? "Esto sólo puede hacerse habitual y cómodamente por medio de un periódico, sólo un periódico infunde en espíritus el mismo pensamiento. Un periódico es un consejero que no hay que buscar, sino que se presenta voluntariamente y nos habla cada día y con brevedad del asunto común, sin apartarnos ni distraernos de los propios." He ahí una fortaleza democrática, si se cumple la función de pensar juntos: "Los periódicos resultan, pues, más necesarios a medida que los hombres se hacen más iguales y más temible el individualismo. Sería disminuir su importancia creer que sólo sirven para garantizar la libertad, cuando son los que mantienen la civilización. (...) Si no hubiera periódicos casi no habría acción común. (...) Un periódico no sólo sugiere a un gran número de hombres un mismo designio, sino que les procura los instrumentos que por sí mismos no habrían conseguido."

¿Es vigente la idea de Tocqueville? Sí. Su idea se expande hacia otros medios masivos y plataformas de información. Nótese sin embargo que el universo virtual, en lugar de recolocar al individuo dentro de su comunidad, parece enviarlo a una estratósfera solitaria. La sugerencia de Tocqueville es pensar juntos a través de la prensa. La era digital te dice: ´piensa por tu cuenta´.             

Martí: prensa y examen de conflictos

En La noticia integral (2001) del cubano José Antonio Benítez, se lee lo que debe ser el objeto de la prensa según José Martí: "No es el oficio de la prensa periódica informar ligera y frívolamente sobre los hechos que acaecen, o censurarlos con mayor suma de afectos o adhesión. Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir; tócale examinar los conflictos, no irritarlos con un juicio apasionado". Aquí hay dos ideas centrales: no al periodismo superficial, sí al examen mesurado de conflictos. Martí en su faceta de periodista practica la mirada ciudadana que construye, piensa en el cuerpo social y su futuro: "La prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante; es proposición, estudio, examen y consejo". En este tiempo social de polarización de posturas, las ideas de Martí representan aire fresco para el periodismo: argumentos con hechos verificados, no descalificaciones ni complacencias.

García Márquez: contra la deshumanización

En 1996, globalización y nuevas tecnologías en marcha, García Márquez advirtió: "El oficio no logró evolucionar a la misma velocidad que sus instrumentos y los periodistas se extraviaron en el laberinto de una tecnología disparada sin control hacia el futuro. Es decir: las empresas se han empeñado a fondo en la competencia feroz de la modernización material y han dejado para después la formación de su infantería y los mecanismos que fortalecían el espíritu profesional, en el pasado. Las salas de redacción son laboratorios asépticos para navegantes solitarios donde parece más fácil comunicarse con los fenómenos siderales que con el corazón de los lectores. La deshumanización es galopante." Quizás no se ha cumplido del todo esta profecía macondiana, aunque no está de más insistir en la sensibilidad humana desde el periodismo. ¿O ya llegaron los replicantes de la inteligencia artificial? Si es así, hay que rodearse de personas y principios, para usar las máquinas con empatía.

      




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