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Cómo permitirse el chocolate

"Todo lo que necesitas es amor, pero un poco de chocolate de vez en cuando no hace daño."

Charles M. Schulz

La inflamación es una reacción natural del sistema inmunológico del cuerpo. Es una respuesta ante una variedad de circunstancias, como lesiones físicas, infecciones o disfunción metabólica. La creciente evidencia sugiere una relación significativa entre la inflamación y la iniciación, progresión y exacerbación de múltiples condiciones de salud crónicas, incluso con los complejos mecanismos del cuerpo para controlar el proceso inflamatorio y prevenir el daño en los tejidos. Entender los principales desencadenantes de la respuesta inflamatoria es, por tanto, esencial para su prevención en situaciones donde no se necesita realmente. 

El estrés oxidativo juega un papel importante en el desarrollo y progresión de enfermedades crónicas; altera la estructura mitocondrial, lo que a su vez induce muerte celular, provoca inflamación y reduce la síntesis y secreción de insulina. Ocurre cuando la generación de radicales libres supera la capacidad antioxidante del cuerpo, dañando proteínas, lípidos y ácidos nucleicos. Este daño oxidativo agrava la inflamación.

La nutrición previene en gran medida las enfermedades crónicas y las afecciones inflamatorias. El consumo de antioxidantes de fuentes dietéticas puede ayudar al sistema antioxidante del cuerpo a neutralizar los oxidantes dañinos. Una buena fuente de ellos puede ser el cacao ( Theobroma cacao L.). Este cuenta con un compuesto llamado teobromina, que constituye alrededor del 2 % al 3 % de su peso y exhibe una actividad antioxidante similar a la cafeína, pero siendo menos estimulante sobre el sistema nervioso central.

Además, la dieta es un factor muy importante a la hora de dar forma al microbioma intestinal. La alimentación influye en su composición y diversidad, facilita la secreción de neurotransmisores y vitaminas y revierte su deterioro con la edad, el cual se relaciona con la inflamación sistémica. Durante el envejecimiento, la abundancia y diversidad de la composición microbiana intestinal cambian, dependiendo de factores ambientales, dietéticos y de la exposición a enfermedades (Borrego-Ruiz y Borrego, 2024). Esta pérdida de la homeostasis intestinal se denomina disbiosis y provoca inflamación crónica y alteraciones en la producción de metabolitos microbianos. La disbiosis puede afectar negativamente las condiciones musculoesqueléticas al promover también la inflamación sistémica crónica, la resistencia a la insulina, el estrés oxidativo y la reducción de la biodisponibilidad de los nutrientes.

En este contexto, la evidencia apunta a que la dieta mediterránea, compuesta principalmente por cereales, nueces, verduras y frutas, puede ser beneficiosa para los humanos. En particular, los polifenoles presentes en esta dieta, que tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, han sido propuestos como una estrategia útil para la prevención de enfermedades relacionadas con la edad. Por el contrario, la dieta occidental, rica en azúcar, puede inducir disfunción cognitiva en el envejecimiento.

Los flavonoides del cacao, y del chocolate amargo, son mucho más altos por porción que los del vino tinto, las manzanas o el té. El cacao en polvo contiene hasta 50 mg de polifenoles por gramo. La evidencia actual sugiere que el consumo regular de cacao y sus productos, como el chocolate amargo, en cantidades de hasta 1 porción (20 g) cada tres días puede ayudar a reducir la inflamación. Asimismo, se sabe que los flavonoides ejercen efectos cardioprotectores a través de varios procesos. La ingesta de chocolate amargo está relacionada con un menor riesgo de diabetes tipo 2, accidente cerebrovascular, enfermedad coronaria, mejores perfiles de lípidos, regulación de la presión arterial y reducción de los síntomas de depresión y ansiedad.

El cacao y sus productos se consumen ampliamente en todo el mundo. Sin embargo, aún se requieren ensayos estandarizados más amplios, especialmente en poblaciones de riesgo para explicar los mecanismos exactos, la dosis adecuada y la duración recomendada de la ingesta de los derivados del cacao.

El panorama de los alimentos funcionales y los nutracéuticos presenta una amplia gama de opciones dietéticas que son tremendamente prometedoras para promover la salud y prevenir enfermedades, muchas veces por combatir la inflamación y el estrés oxidativo. Estos productos, que van desde frutas ricas en antioxidantes hasta pescado rico en ácidos grasos omega-3, están enriquecidos con compuestos bioactivos que han llamado la atención por sus posibles beneficios para la salud.

Con el estilo de vida occidental y una población cada vez más longeva vienen nuevos padecimientos y problemas. La inflamación en la actualidad se ha resignificado: ha pasado de ser una sencilla respuesta inmune para convertirse en un promotor de las resonantes enfermedades crónicas. Y para empeorar la situación, los medicamentos antiinflamatorios vienen con numerosos daños colaterales, tanto en la salud del usuario como en el medio ambiente por su producción. Como suele suceder, es mejor apoyarse en un estilo de vida sano; con una dieta rica en antioxidantes. El cacao y el chocolate amargo, haciendo hincapié en que sea amargo y tenga poca azúcar, son solo algunos de tantos alimentos de buen sabor que pueden traer consecuencias deseables para la salud. Por eso, de ahora en adelante hay que detenerse a buscar una buena fuente de antioxidantes y ver cómo incluirla en la alimentación diaria.

(jorgequirozcasanova@gmail.com)


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