OPINIÓN

Poder Político
26/01/2026

Distorsiones

Un personaje de la vida pública, así sea gobernante o dirigente de una organización política está exigido a que esa investidura halle congruencia; no basta con tener este carácter ni parecerlo, sino que en los hechos hay que mostrar y tener los argumentos para genuinamente ejercer esta investidura como autoridad que en el primero de los casos representa los intereses comunes de la sociedad que le eligió, y en el segundo correspondería a una membresía militante aspirante a acceder al poder.

En el contexto de que hay que parecer y ser, son incontables los botones de muestras que nada se acercaron a este perfil como para asumirse como un político sabedor de lo que implica el ejercicio de la política, en los hechos unos farsantes; los hay del pasado y los hay del presente que en su incompetencia desembocan en el caos de su directriz y también la corrupción, sin darse la oportunidad de ser receptivos entre el secretariado de un gobernante ni de sus adversarios que igual tienen alguna buena intención para encausar la gestión administrativa o bien legislativa.

Bajo el paraguas de las negociaciones por las cuotas y entre cuates, por regla general se comprometen a una juramentada obediencia ciega ante la impericia y a merced de quienes les impulsan y los ponen en la competencia electoral por una posición de poder, que una vez lograda mediante el voto popular están obligados a cumplirle a sus promotores con intereses facciosos, de grupo que ninguna conexión hacen con el bien común de una integral sociedad confiada en que se le cumplirá con la justicia de sus satisfactores de bienestar, elevar la calidad y estilo de vida; salir del rezago a un estatus socioeconómico con elemental solvencia.

Los evidente intereses facciosos han sido el mal que tienen anclado en el mismo lugar al país, en la transversalidad de 201 años desde que México emergió como una nación libre y soberana, por lo menos así lo preceptúa la primigenia constitución que data del 4 de octubre. De 1824.

La vasta riqueza en recursos naturales que aún se llegó a tener todavía posterior a la consumación de la independencia daba para que este territorio fuera una potencia mundial autosuficiente de subsistencia económica y social; además estar enclavado en una posición geopolítica estratégica para su exponencial crecimiento sustentable en provecho de sus talentos humanos sin que tuvieran que migrar. Este capital humano que debería estar al servicio del país opta por salir a otras naciones por las oportunidades.

En medio de los intereses encontrados contrapuestos entre los regímenes federalistas y centralistas, liberales y conservadores, y en la contemporaneidad de los partidos políticos entre los de derecha, izquierda, centro derecha, y centro izquierda, México de tenerlo todo para ser realmente autónomo en la actualidad transita por una inocultable precariedad y dependiente, en el que incluso preciándose por la cultura del nativo maíz tiene que importarlo para satisfacer la demanda nacional.

Entre las desgracias y lastres que le tienen a México en una absoluta dependencia, sobresale la la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo celebrado el 2 de febrero de 1848, que dio por terminada la guerra con Estados Unidos y la consecuente pérdida del 55 por ciento de su territorio; incluyendo Texas, Nuevo México y California, sobre todo esta entidad que en solitario representa la quinta economía del mundo, con predominante población mexicana sumada a latino en general, hoy acechada por el gobierno federal.

La historia real no miente, menos con un Antonio López de Santa Anna que entre 1834 y 1855 asumió 11 ocasiones la investidura presidencial de un régimen centralista, responsable de la pérdida de ese 55 por ciento del territorio; el desdén costó y demasiado, al no mirar por toda la nación mexicana es que igual en la décadas de los años 1840 llevó a la independizaron los estados de Yucatán y el de Tabasco, por no tener una respuesta de atención al acecho de piratas; aunque luego regresaron a ser parte del país. La suerte de diarios oficiales de la época que se tienen en el Archivo General de la Nación dan testimonio de estas documentadas acciones separatistas.

Contrario a la cultura de los judíos y otras civilizaciones que entre ellos se apoyan para prosperar, en el caso de México el recelo por mirar a un auténtico político figurar lo ahogan hasta corromperlo.

Otros como el asesinado alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo fue sacado del camino en la puja por generar desarrollo y paz pública... y en su plan apuntaba a la gubernatura seguida por la presidencia de la República, un político de formación y ejercicio profesional que se perdió porque no convenía la burbuja facciosa.

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