Puntos suspensivos
01/07/2026
Presupuesto: fortalecer la inversión social y la obra pública
El presupuesto público es, quizá, el instrumento político más importante de cualquier administración porque esa luz que guía con precisión a dónde se decide colocar sus recursos, y cuáles son los sectores que considera estratégicos para impulsar el desarrollo.
En Tabasco, la revisión de los informes trimestrales sobre la situación económica permite observar un cambio en la orientación del gasto público durante la administración de Javier May Rodríguez. Más allá de los debates partidistas, los números detallan una apuesta por fortalecer la política social y la inversión en infraestructura.
El caso más evidente es el de la Secretaría de Bienestar. Mientras la desaparecida Secretaría de Bienestar, Sustentabilidad y Cambio Climático ejerció entre 415 y 561 millones de pesos durante los años 2022 a 2024, la nueva Secretaría de Bienestar superó los mil 500 millones de pesos desde el primer año de gobierno de May Rodríguez.
No se trata únicamente de una diferencia contable. La creación de una dependencia especializada en programas sociales refleja una decisión política: colocar el combate a la desigualdad y la atención directa a los sectores más vulnerables como uno de los ejes centrales de la administración estatal.
La misma tendencia puede observarse en la obra pública. Los recursos asignados a la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas muestran un crecimiento significativo respecto a los ejercicios anteriores. Al primer trimestre de 2026, la inversión destinada a infraestructura supera los 2 mil 600 millones de pesos.
La lógica detrás de esta decisión es comprensible. La obra pública no sólo genera empleos temporales durante su ejecución; también crea condiciones para el desarrollo económico al mejorar la movilidad, los servicios básicos y la conectividad de las comunidades.
Pero todo incremento presupuestal exige una contraparte: la disciplina financiera. Y es ahí donde aparece otro dato relevante. Mientras aumentan los recursos para bienestar y obras, algunas áreas administrativas registran reducciones importantes en sus techos financieros.
La Secretaría de Gobierno es un ejemplo de ello. Los ajustes observados en los últimos ejercicios reflejan una redistribución de recursos que privilegia la inversión social y productiva sobre el gasto operativo de ciertas dependencias.
Desde luego, sería prematuro emitir una evaluación definitiva. El éxito de cualquier política pública no depende únicamente del dinero asignado, sino de la eficacia con la que se ejerce. Los ciudadanos no califican presupuestos; califican resultados.
Sin embargo, a casi dos años de iniciada la actual administración, existe una señal que merece atención: el gobierno estatal ha decidido respaldar con recursos sus principales compromisos políticos. La apuesta está hecha en bienestar social y obra pública.
El tiempo dirá si esta estrategia logra traducirse en mejores indicadores de desarrollo, reducción de carencias y crecimiento económico. Por ahora, los números muestran que el presupuesto de Tabasco ha comenzado a hablar el lenguaje de las prioridades del nuevo gobierno.
Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad exclusiva de sus autores, y por ello no corresponden necesariamente con las de esta casa editorial ni de su sitio web

DEJA UN COMENTARIO