Recuento de daños de 2025 (II)
03/01/2026
Desde la geopolítica
*Un resumen de los cambios geopolíticos más importantes del año que concluyó
SEGUNDA DE DOS PARTES
EN LA PRIMERA ENTREGA EL AUTOR DESTACÓ QUE ASÍ COMO 2024 QUEDÓ EN LA HISTORIA COMO EL SUPERCICLO ELECTORAL MÁS GRANDES CON CERCA DE 80´ ELECCIONES EN EL MUNDO, EL 2025 SERÁ RECORDADO COMO EL AÑO CON MÁS CONFLICTOS ARMADOS DESDE EL FIN DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL. RESEÑÓ LAS RECONFIGURACIONES GEOPOLÍTICAS TRASCENDENTALES DEL PRIMER MES, ASÍ COMO DE FEBRERO. EN ESTA OCASIÓN REFIERE LO SUCEDIDO EN EL MUNDO A PARTIR DE MARZO DE 2015.
UN MUNDO EN REACOMODO
En marzo, Mark Carney tomó posesión como Primer Ministro de Canadá, luego de 10 años de mandato de Justin Trudeau. A mitades de mes, Israel rompió el alto al fuego en Gaza, dejando en claro que las treguas se han vuelto temporales y que los acuerdos diplomáticos no duraderos pueden tener consecuencias catastróficas. Las fracturas también alcanzaron a América Latina, con Evo Morales, que anunció su ruptura con el Movimiento al Socialismo, el partido que gobernó Bolivia por casi dos décadas.
Abril también mostró la erosión institucional del mundo, con Hungría saliéndose de la Corte Penal Internacional, justo antes de la llegada de Benjamin Netanyahu a su territorio. En Asia, el Tribunal Constitucional de Corea del Sur confirmó el juicio político contra el presidente Yoon Suk-yeol y formalizó su destitución. En América Latina, Daniel Noboa ganó nuevamente las elecciones en Ecuador y en Canadá, Mark Carney vivió la misma suerte. Y el terremoto geopolítico fue el fallecimiento del Papa Francisco, con lo cual El Vaticano tuvo que iniciar su ritual político y religioso para renovar su liderazgo. En mayo comenzó el cónclave y resultó electo Robert Prevost, quien adoptó el nombre papal de León XIV. Mientras tanto, del otro lado del mundo, estalló una guerra entre India y Pakistán, que fue desescalada por Trump y un alto al fuego. Para ese entonces, el presidente estadounidense ya se encontraba buscando méritos para competir por el Premio Nobel de la Paz.
En junio finalizó la crisis política de Corea del Sur, con el triunfo de Kim Moon-soo en las elecciones anticipadas, pero se abrió otra en Mongolia, con las protestas de la Gen Z en contra del gobierno y los gastos excesivos del hijo del primer ministro. En el Medio Oriente, estallaron otros enfrentamientos, ahora entre Irán e Israel, con intercambios de misiles y un ataque estadounidense a instalaciones nucleares iraníes, supuestamente, porque el país chiíta estaba cerca de conseguir el enriquecimiento de uranio necesario para la bomba atómica. Ambos países alcanzaron un alto al fuego y aquel episodio se denominó como "la guerra de los 12 días". En julio estalló otra guerra, esta vez en la región del Sudeste Asiático, con Tailandia y Camboya. Trump amenazó con aranceles a ambos países, y gracias a la intermediación de Malasia se logró un alto al fuego; aunque meses después volverían a enfrentarse.
Agosto fue testigo del cambio de narrativa de Trump, quien buscaba venderse como un gran pacificador. Ese mes intervino en la firma del acuerdo de paz entre Azerbaiyán y Armenia, que puso fin a la guerra de Nagorno Karabaj, luego de 37 años de conflicto. Las tierras heladas de Alaska también atestiguaron un acontecimiento histórico, la cumbre entre Trump y Putin para discutir el fin de la guerra de Ucrania. Más al sur, Bolivia realizó su primera vuelta de elecciones, en las que ganaron Rodrigo Paz y Jorge Quiroga. Estos comicios fueron los primeros en 20 años, en los que el Movimiento al Socialismo no logró posicionar una candidatura presidencial. Y del otro lado del mundo hubo dos protestas más de la Gen Z: Indonesia y Togo.
En septiembre hubo varias crisis políticas, la dimisión del primer ministro japonés, Shigeru Isiba, y las protestas de la Gen Z en Nepal, que culminaron con una elección virtual, mediante la plataforma Discord. Y no fue la única, también hubo movilizaciones en Filipinas, Timor Oriental, Islas Maldivas, Madagascar, Marruecos y Perú. En Brasil, un tribunal declaró culpable a Jair Bolsonaro por participar en un intento de golpe de Estado, con esto se inhabilitó su posible candidatura para los comicios de 2026. En octubre se le entregó el Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, una distinción muy cuestionada y que hizo que Trump olvidara su narrativa de pacificador. En América Latina hubo dos acontecimientos clave, la destitución de Dina Boluarte en Perú y el triunfo del partido de Javier Milei en las elecciones legislativas de Argentina.
Noviembre y diciembre también fueron meses tensos. Hubo elecciones en Guinea-Bisáu, que fueron desconocidas por el ejército y terminaron en un golpe de Estado; Jair Bolsonaro fue arrestado en Brasil; en Chile, ganó la ultraderecha con José Antonio Kast; Trump incrementó su narrativa contra Venezuela y ejecutó ataques extrajudiciales a embarcaciones pesqueras en las costas del Caribe; e Israel se convirtió en el primer país en reconocer a Somalilandia como país independiente.
Este fue el recuento de daños de 2025, un mundo altamente conflictivo, crecientemente armado y tecnológicamente más letal, atravesado por acuerdos fallidos y negociaciones tensas. No son hechos aislados, son los síntomas de un sistema internacional reconfigurándose, en donde Estados Unidos lucha por preservar su poder y en el que en América Latina, las fuerzas de la ultraderecha vuelven a disputar espacios que la izquierda ya había conquistado.
(*Catedrático universitario e investigador en temas de geopolítica. Colaborador de Presente)
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