OPINIÓN

DÍA CON DÍA

San Lázaro y el embarazo de 14 meses
21/11/2019

Hoy debería aprobar el presupuesto federal la bancada de Morena en la Cámara de Diputados. Necesita para hacerlo una mayoría simple: 251 diputados.

Notable que no se hayan conseguido los votos necesarios, pues solo la bancada de Morena tiene más: 256 diputados.

Es buena ocasión para recordar que esa mayoría absoluta no la obtuvo Morena de los votantes, sino de una negociación posterior ajena a los votos.

Para la Cámara de Diputados Morena recibió 37 por ciento de los votos, pero tiene 52 por ciento de las curules. ¿Cómo lo hizo? Haciendo que pasaran a Morena diputados electos por otros partidos, miembros de la coalición Juntos Haremos Historia: el Partido del Trabajo y el Partido Encuentro Social.

La sobrerrepresentación de Morena en la Cámara es cercana a 15 por ciento, una violación implícita, o explícita, como se quiera ver, a la norma constitucional, que admite como sobrerrepresentación máxima 8 por ciento (Art.54, Fracción V).

Se llama sobrerrepresentación al número de curules que puede tener un partido por encima de los votos que recibe, en un sistema mixto de mayoría directa (300 diputados) y representación proporcional (200). Los primeros se ganan en votaciones directas los segundos se asignan buscando un equilibrio en la representación cercana a la votación recibida por cada partido.

Ese equilibrio está roto en la actual Cámara de Diputados donde, repito, el partido que recibió 37 por ciento de los votos, Morena, tiene 52 por ciento de las curules.

Volviendo al presupuesto: para aprobarlo el gobierno cuenta, en principio no solo con los diputados de Morena, también con los de la coalición Juntos Haremos Historia: 28 diputados del Partido del Trabajo y 29 del Partido Encuentro Social.

Sumados los diputados de Morena a los de la coalición, el gobierno tendría en principio 316 votos, muchos más de los 251 necesarios.

El misterio político de todo esto es qué está pasando en esas bancadas frente al presupuesto. ¿Por qué no han podido aprobarlo y han tenido que echar mano del fantasioso recurso del reloj legislativo, según el cual mientras no se dé por terminada una sesión del Congreso, ésta dura en el tiempo indefinidamente, como aquella mujer, personaje de Manuel Payno, que llevaba 14 meses de embarazo.




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