OPINIÓN

Tabasco, a cinco años del socavón financiero
17/07/2017

Puntos suspensivos...

Tabasco, a cinco años del socavón financiero

Wilber Albert

El hundimiento en el Paso Exprés de la autopista Cuernavaca-Acapulco, que dejó dos personas muertas, es sinónimo de la irresponsabilidad e incapacidad de las autoridades federales. Sin embargo, a pesar del lamentable hecho, no quieren reconocer el error, y traman una salida decorosa. 

Como esa evidencia, existen otros socavones que han lastimado al país, entre ellos la inseguridad y el desempleo, abismos que afectan directamente al ciudadano común. 

Algunas instituciones igual están desfondadas, lo que mantiene al país sin desarrollo; entre ellas el propio INE, Petróleos Mexicanos, Comisión Federal de Electricidad, y temas como el migratorio, la reforma energética, la actuación del Senado, y el Legislativo, provocando deficiencias en los diferentes órdenes de gobierno.

En Tabasco se encontró a finales del 2012 un tremendo socavón, provocado por la administración granierista: la desaparición de 22 mil millones de pesos -en un principio. El último reporte documentado lo dio el propio gobernador Arturo Núñez Jiménez, anota que consistió en una fuga de 12 mil millones de pesos en efectivo.

El hundimiento en el que se encontró al estado fue brutal. Una referencia que dejó en el desamparo a miles de tabasqueños, porque afectó a varias instituciones, principalmente Salud, con el desabasto de medicamentos e instrumentos.

De ese boquete, bien se pudo aprovechar para hacerle frente a la educación, sobre todo en la remodelación de escuelas y dotarlas de tecnología; proyectar más programas sociales, sin tener que recurrir a los préstamos, como los 700 millones de pesos para invertirlos en la seguridad.

Se tendrían nuevos hospitales, y, además, rendiría para equiparlos, y contar con bodegas con medicamentos.

Existirían más becas para cada estudiante. Frente a la reforma energética se tendría el antídoto de la creación de otro tipo de empleo, y se apoyaría a los trabajadores del gobierno del estado para que contaran con una vivienda.

Pero como lo mencionó el mandatario estatal, el hueco fue profundo, enorme, brutal, a tal grado que después de tres años las finanzas empezaron a sanearse, y se evitó que siguiera creciendo, y lastimara a más tabasqueños.

Estamos hablando que se perdieron muchas oportunidades para reconvertir la agricultura, y con ello, la economía del estado. Además se pudieron haber atraído con ese dinero inversiones nacionales y extranjeras, darle así trabajo a un porcentaje de los casi 37 mil despedidos de Pemex.

Hoy nuestra entidad tendría un perfil diferente si este gobierno hubiese arrancado con un piso distinto, en vez de estar padeciendo el enorme déficit heredado. Algo que deberá valorarse con el tiempo es la fórmula de este gobierno para mantener una deuda manejable, a lo que sumaría las relaciones que Núñez Jiménez conserva con los distintos actores políticos de la federación, lo que permite negociar en un contexto de complejidad presupuestal, y sobre todo evitar la confrontación política con el centro del poder en manos de un partido distinto.

Es importante dejar atrás ese abismo e ir cerrando huecos, reconvertir al estado sin dejar de lado el castigo a quienes provocaron el socavón financiero que igual, en su momento, costó vidas. Pero no quedarse en eso sino ir hacia adelante.

PARÉNTESIS

Hay un debate abierto. Queda poco tiempo para esclarecer posiciones, pero de ello depende el futuro del país y de los principales partidos de las izquierdas mexicanas. La maestra Ifigenia Martínez llamó a todos los líderes de las izquierdas para no aliarse con el PAN; un importante segmento de la oposición sostiene que es necesario un frente los más amplio posible, aunque el morenismo de López Obrador lo rechaza. Es tiempo de mucha política y de definir proyectos.






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