OPINIÓN

AGENDA DE RIESGO

Tabasco en la ruta de la industrialización
29/10/2019

No se exagera cuando se dice que la puesta en marcha de la construcción de una refinería es histórica; y es que, en un país con amplia vocación petrolera, lo más lógico es que el fortalecimiento de la infraestructura se centre en el mejor aprovechamiento de los petrolíferos. Ya en el sexenio de Felipe Calderón se tenía esa visión y por ello se festinó con bombo y platillos la construcción de una planta de refinación en Hidalgo, sin embargo, el sueño costó mucho dinero, y peor aún, duró poco, el megaproyecto fue abortado, con ello ajustamos más de tres décadas sin una inversión importante en materia de fortalecimiento de la capacidad energética de México.

La lógica, también marcaba que con la llegada de un tabasqueño a la Presidencia de la República algún proyecto importante se haría en este terruño, representa la oportunidad de hacer regresar la grandeza de PEMEX, esa que se acuñó con la otra decisión histórica, la del General Lázaro Cárdenas, cuando nacionalizó el petróleo y su renta, y para muchos paisanos representa la tabla de salvación, el pago que esta entidad merece por los litros, millones de barriles, tierras impactadas, aldeanos desterrados, actividades propias del entorno que a diario por años han financiado gran parte del pacto federal; para esos románticos y optimistas, el desarrollo está a la vuelta de la esquina con la construcción de la refinería de Dos Bocas, en Paraíso, Tabasco.

Natural es que los cuestionamientos estuvieran  a la orden del día, una inversión de tal envergadura no podría esperar menos. Se ha hablado de la inviabilidad técnica y de tiempo, de lo arriesgado que es financiar una mega obra con el presupuesto público, y por supuesto del impacto ambiental, lo importante es que uno a uno de estos cuestionamientos se fueron diluyendo y fueron solventándolos a pesar de las resistencias políticas y de grupos.

Hoy podemos decir y afirmar incluso, que la Refinería de Dos Bocas es una realidad, licitaciones y contratos van por buen camino y algunos de ellos ya están adjudicados. Para la gran mayoría de los mexicanos, con los avances de la gran mega obra,  queda  claro que  los compromisos de desarrollar Tabasco se están concretando,  que la entidad está inmersa en el desarrollo industrial de MÉXICO, que los empresarios están muy interesados en incrustarse en este proyecto de gran calado.

La disposición de convertir en una realidad la exploración, extracción y producción de los petrolíferos en la entidad, se debe entender como parte de un programa trasversal, transexenal y sobre todo como un acto de justicia social, sin duda no se deben desoír las consideraciones de todos, con ello se lograrán enfocar los retos, las fortalezas y las debilidades de un proyecto clave para la vida público-política de la 4T.

Los beneficios de esta obra se han palpado, por citar algunos ejemplos, con el arranque de la construcción, los volqueteros tabasqueños se vieron beneficiados, hoy hasta los volqueteros foráneos encontraron un nicho económico en la entidad, la actividad económica de Paraíso y los municipios vecinos es inminente. Las rutas aéreas se han incrementado, se habla de nuevos vuelos internacionales directos a Villahermosa, los hoteleros repuntaron en su ocupación, y los corredores gastronómicos de la zona poco a poco se vuelven a ver abarrotados.

PD. El Gobernador Adán Augusto López Hernández ha sido claro con el apoyo total a esta magna obra, sabe de la importancia que tiene para el estado y su desarrollo económico. Su solidaridad con el Presidente lo ha convertido en pieza fundamental para el desarrollo de Tabasco y de la región. Vienen buenos tiempos para Tabasco.



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