OPINIÓN

Tabasco, un paraíso en la memoria (I)
25/03/2022

En los demás municipios la situación no es mejor

Esta periodista se enorgullece de que durante la temporada de escasez de limones del último año, en el que el kilogramo del preciado  cítrico alcanzó los cien pesos, el noble limonero de mi casa nunca ha dejado de producir, y  en el pequeño patio, al lado de un  marañón, dan fresca sombra y frutos.

  En cambio podemos observar que la mayoría prefiere pagar el costo de la escasez y no sembrar un limonero en el patio de su casa o algún espacio fuera de  su restaurante a pesar de la necesidad.

   En los demás  municipios la situación no es mejor. Dicen los expertos que a Tabasco solo le queda un 2 por ciento de selva. Varias causas han incidido en la  catastrófica deforestación; está a la vista de cualquiera que haya conocido estas tierras y su colorido vegetal de hace 40 o 50 años.

  Qué triste resulta ya viajar hacia nuestro único “pueblo mágico” Tapijulapa y observar en la carretera la desaparición no solo de las plantaciones del que alguna vez se llamó “oro verde”, sino de las especies nativas, y en su lugar cultivos de palma de aceite o teca.

  Creo que tanto autoridades como la población en general debemos a Villahermosa, por ejemplo, una campaña de reforestación con un previo llamado a la conciencia para  cuidar, conservar y hacer  crecer las poblaciones de macuilíes, guayacanes, framboyanes y otras especies, que embellezcan más la ciudad y mitiguen el calor , cada día más fuerte por la prevalencia del concreto.

  Y por qué no, para  recuperar aquellos patios de la niñez  y volver a sembrar especies de frutos que están desapareciendo como la anona, guanábana,  nances, tamarindos, otros de consumo masivo como naranjas y limones.

   Pero al parecer, todo indica que seguiremos en el camino de privilegiar los cultivos que dejan mayores ganancias económicas inmediatas por sobre los más benéficos a nuestros ecosistemas y a los seres vivos que de ellos dependemos. Y también, por qué no, beneficios económicos sostenibles a largo plazo.

  La semana anterior  se anunció, con bombo y platillo, el Plan Usumacinta propuesto por  legisladores federales al gobernador de Tabasco que busca “potencializar” 250 mil hectáreas de tierras circundantes de Chiapas, Campeche y Tabasco, para el cultivo de arroz y de más palma de aceite, aprovechando el agua del río Usumacinta

  Otra vez,  las cuentas de vidrio nos deslumbran.

  Eso me hace recordar que hace algunos años, antes de la última gran inundación en Tapijulapa, el entonces alcalde, me aseguró que estaban sembrando pistaches, ojalá su proyecto se quedara en el plano de la imaginación.



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