OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

Una semana decisiva para Morena; Porfirio y Delgado, se atrincheran
12/10/2020

LOS OPTIMISTAS afirman que lo más malo en Morena ya pasó; los pesimistas señalan que lo peor está por venir. Los grupos internos se esfuerzan por darle la razón a los extremos, mientras que los adversarios externos que combaten el proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador  –oposición política y económica- ven en esos conflictos su mayor posibilidad de remontar los números para las elecciones de 2021. Como le decía, las encuestas dan al PRI y PAN apenas un 10% de preferencias.

Lo que sucede con la disputa por la dirigencia de la coalición en el poder, se advierte, será un juego frente a lo que ocurrirá cuando se comiencen a repartir las candidaturas para los más de 3 mil 500 puestos que serán votados en unos nueve meses.

No cabe duda que el factor y el actor decisivo seguirá siendo López Obrador; no logró Morena establecer mecanismos de democracia interna en nueve años que lleva de fundado –si tomamos como fecha el 2 de octubre de 2011-, o en sus seis años –si usamos como referencia su reconocimiento oficial, agosto de 2014.

Acudir a una encuesta no sólo organizada por un ente externo  -el Instituto Nacional Electoral-, sino impuesta por otra autoridad externa –el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación-, se convirtió en la expresión máxima del fracaso como estructura partidista. Y esto no son buenas noticias para quienes creemos en la necesidad de partidos y organizaciones  que fortalezcan y mejoren la participación ciudadana en el quehacer del poder público.

No se ignora el esfuerzo que hacen militantes, simpatizantes y algunos cuadros dirigentes, pero los resultados hasta ahora merecieron inclusive una frase lapidaria del fundador de Morena: "es mucho pueblo para tan poco dirigente". Para que no hubiera dudas remató: "con todo respeto (...), no hay dirección, hay un desbarajuste".

UNA BOMBA DE TIEMPO

EN EFECTO, ahora la intervención del INE y el TEPJF demostró no ser la solución sino el camino a un desbarajuste mayor.  Morena se ha convertido en una bomba de tiempo que le puede estallar al Presidente en cualquier momento.  El fin de semana la división entre los grupos se hizo más ostensible; cada uno de ellos, paradójicamente, enarbolando la bandera de la unidad. Había escrito que podíamos esperar que la tregua dominical llevara a un apaciguamiento, pero no fue así.

Una visión esperanzadora es que de todo este lío salga por fin el aprendizaje que necesita Morena y todos los demás partidos: que pasada la crisis se conviertan en lo que se supone deben ser, representantes fieles de su sector del electorado. Pero ya vimos que ni al PRI, ni al PAN ni al PRD les han enseñado sus propias crisis; repiten las fórmulas que los llevaron a la derrota y al rechazo.

Como diría AMLO, "con todo respeto" le comparto una inquietud que le planteé a finales de los años noventa al ahora Presidente durante una visita que hizo a Tabasco ya siendo dirigente nacional del PRD: ¿Por qué si ya el partido del sol azteca en ese entonces tenía más de seis años de fundado no había logrado abrir cauce a su democracia interna con cuadros propios?

En broma y en serio mi reflexión fue: para hacer un caldo de gallina se necesita la gallina; para hacer democracia se necesitan demócratas. Palabras más palabras menos Andrés Manuel atajó: esto es lo que hay y que esto tenemos que trabajar. Otros han señalado que contamos con personas de carne y hueso, no con seres imaginarios e ideales; pero muchas comunidades no han dado ejemplo de espíritu colaborativo y de servicio. ¿La historia se repite? Lamentablemente vimos hacia dónde condujo aquella esperanza de cambio de la unidad de izquierda de 1988. Antes, López Obrador tuvo que abandonar el PRI al chocar con anquilosados intereses; después tuvo que dejar el PRD al ser copada la dirigencia solaztequista por las llamadas "tribus" y reproducir los vicios de los llamados partidos paraestatales, según observan destacados analistas como Lorenzo Meyer.  

FACCIONES, FRACCIONES, FICCIONES

ESTE LUNES veremos cuál es el siguiente eslabón de la cadena en Morena: Porfirio Muñoz Ledo anunció que tomará posesión como presidente de esa organización iniciando la semana porque reclama para sí los resultados de la encuesta; el INE defiende la realización de un nuevo sondeo frente al "empate técnico"; Mario Delgado se dijo listo para una siguiente ronda porque "la tercera es la vencida" y ayer endureció el discurso contra Muñoz Ledo acusándole de golpista. En tanto, Alfonso Ramírez Cuéllar, dirigente interino, pidió a Delgado reconocer la victoria de Muñoz Ledo. ¿No hay árbitros?

Todo indica que el árbitro tendrá que ser nuevamente AMLO. ¿Habrá un tercero que concilie a los grupos y aspirantes para el 2021 (y 2024)? Para conciliar hay que ceder; no parece que ninguna de las partes esté dispuesta a poner sus fichas sobre la mesa y sacrificarse. Mientras, la Cuarta Transformación avanza en medio de la crisis, del choque de intereses y contra el calendario.

La oposición PRI-PAN-PRD, por su lado, hace también esfuerzos –muy erráticos todavía- por enfrentar a López Obrador y a su proyecto; ahora se anuncia una coalición más cuyo líder visible es el presidente del sindicato patronal Coparmex, Gustavo de Hoyos, que con el nombre y eslogan de "Sí, por México", se hará oficial el 20 de octubre. Es el Frena-Dos, dijo AMLO al revelar la existencia de este grupo; el Frena-Uno sería el movimiento encabezado por Gilberto Lozano y que mantiene un campamento en el Zócalo capitalino. Ya comentaremos sobre este otro intento opositor, mientras la población tiene necesidades más urgentes que el reparto de cuotas entre partidos y grupos.

AL MARGEN

LA TERCERA, no es la vencida...es costumbre. (vmsamano@hotmail.com)




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