OPINIÓN

DÍA CON DÍA

Venezuela y el nacionalismo dictatorial
09/08/2017

En el fracaso venezolano se diluye la más reciente utopía del progresismo latinoamericano: el “socialismo del siglo XXI”.

Lo que pasa en Venezuela es un duro revés de la historia y confirma una verdad, quizá la única, del odiado código neoliberal: quien gasta de más paga de más.

Curioso que el único gobierno de izquierdas que se mantiene a flote en América Latina es el de Bolivia, todo lo radical y de izquierda que se quiera, pero, en lo que toca a sus finanzas públicas, un discípulo ortodoxo del consenso de Washington.

La alianza política de Ecuador acaba de explotar por desacuerdos sobre cómo lidiar con el déficit público heredado por Correa.

El kirchnerismo se ahogó en los dispendios que hoy corrige, a un alto precio, el gobierno de Macri. Algo parecido sucede con Temer en Brasil frente a los excesos de Lula y Dilma.

Chile se cuece aparte, pues es el único país latinoamericano donde la izquierda en el gobierno no tuvo un corte populista sino socialdemócrata. Su pecado no es el déficit, sino la insatisfacción de sus clases medias que resienten el estancamiento económico y se disponen a votar por el último gobernante que les dio un 5 por ciento de crecimiento, el candidato de la derecha, Sebastián Piñera.

La catástrofe venezolana no tiene parangón con los excesos de ninguno de los otros gobiernos de izquierda latinoamericanos, que gobernaron sus países en los amigables tiempos de altos precios del petróleo, el cobre o la soja.

¿Qué queda en Venezuela de la “revolución socialista del siglo XXI”, proclamada por Hugo Chávez? Quedan las ruinas humeantes, un ejército mercader, un embrión de narco-Estado, el chavismo sin Chávez, el castrismo sin Castro, el populismo sin popularidad.

Y el repliegue de todas las consignas al grotesco refugio de lo que Pablo Stefanoni llama “el retroceso ‘nacional-estalinista’”. https://t.co/VEww2lkFTu

Esto es: la defensa hueca de la soberanía nacional ante un imperialismo que no ataca y el proyecto vacío de establecer una dictadura sin tener un gobierno. Un nacionalismo sin enemigo externo, un stalinismo sin Stalin, una dictadura sin Estado.

El alto vacío de Maduro.





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