OPINIÓN

ESCALA CRÍTICA

Violencia, guerra absurda y sórdida; debe detenerse
17/06/2018

HASTA ayer un total de 114 políticos en activo han sido asesinados desde que inició el proceso electoral en septiembre pasado. De ellos, 40 eran candidatos y precandidatos a cargos de representación popular. Los hay de casi todos los partidos. Desde finales del 2006 a la fecha más de 200 mil muertos y más de 30 mil desaparecidos en el país. No tenemos cifras confiables de esta tragedia; sabemos que tan sólo en 2017 hubo más de 29 mil homicidios, 70 por día. Las elecciones próximas deben servir para poner un alto a esta brutal sangría. “Es urgente para la sociedad mexicana concluir esta guerra absurda y sórdida, una especie de capitalismo narco criminal y violencia indiscriminada, un entorno de depredación socio criminal tutorado por las instituciones gubernamentales”, expresan en un amplio y documentado escrito los doctores en derecho Pedro Isnardo De la Cruz Lugardo y Otilio Flores Corrales, el maestro Omar Camarillo Garza y el licenciado Juan Carlos Reyes Torres. En el texto “La seguridad que México necesita para el Siglo XXI. Estrategias de reversión de las consecuencias nacionales de la guerra con auspicio presidencialista”, plantean una serie de acciones concretas para la pacificación con justicia, como una contribución más a la búsqueda de salidas al drama nacional.

UN PLAN A DEBATIR

HASTA la mesa de este columnista llegó el extenso documento (27 páginas), que me parece debería ser analizado a detalle por los aspirantes a los cargos de elección popular, en especial por quienes aspiran a la Presidencia: Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade o Ricardo Anaya. Desde el Palacio Nacional deberán tomarse, a partir del mes de enero, las decisiones que cambien la ruta del fuego cruzado en el que quedó la población mexicana. Dicen en su diagnóstico: “La Presidencia de la República avanza irremediablemente -desde el sexenio de Ernesto Zedillo hasta el de Enrique Peña Nieto-, en un proceso de anulación de las capacidades institucionales del Estado y el Gobierno mexicano, para poder controlar el problema de la violencia, la criminalidad, el crimen organizado, el narcotráfico, la injusticia social y la degradación de la vida pública. Se ha endosado a la sociedad mexicana el costo de vida, sangre, presupuesto nacional y riesgos permanentes, por estrategias presidenciales equivocadas”. “Se trata –indican Reyes, De la Cruz, Flores y Camarillo- de decisiones que han prolongado un estado de excepción y escenarios de emergencia nacional: una condición colectiva de guerra permanente que se torna cada vez más inmanejable, brutal y sórdida para los poderes públicos y que, desde hace varias décadas, acosa al ciudadano promedio en los espacios públicos, en sus entornos privados y en sus proyectos de vida y de negocios”. La gangrena respira en los poros de las instituciones, alertan en una expresión que para otros podría parecer exagerada pero que para los mexicanos es una terrible realidad. El diagnóstico de estos cuatro especialistas es extenso y puntual. Pero no se quedan en eso; van a las propuestas.

MODELO DE SEGURIDAD

ASÍ, TRAS referirse a las más de dos décadas y media, sin modelo eficaz de seguridad, sugieren una Nueva Política de Estado contra la Violencia en México con medidas como: 1.- Impulsar una Estrategia Binacional entre los gobiernos de México y Estados Unidos; 2.- Emitir un Decreto presidencial que promulgue y ordene el retorno de las fuerzas armadas a sus cuarteles; 3.- Decretar la Desaparición de la Policía Federal; 4.- Consolidar a la Secretaría de Gobernación como instancia fundamental de la política interior del país. También: 5.- Constituir a la Fiscalía General de la Nación como instancia única de investigación judicial y procuración de justicia. Incluye una reordenación y readscripción de las diversas policías: 6.-Rehabilitar la inteligencia civil estratégica mexicana (el CISEN como instancia genuina de inteligencia civil del Estado mexicano); 7.- Impulsar la formación de 150 mil policías preventivos, junto al mejoramiento de sus condiciones de vida y trabajo; 8. Rehabilitar constitucionalmente la eficacia y el papel de las Comisiones de Derechos Humanos; 9.- Gobernabilidad con legalización focalizada de la marihuana. Entiendo que para el ciudadano común todos estos aspectos debe ser detallados y explicados. Pero también, como dicen De la Cruz, Flores, Camarillo y Reyes Torres: son semanas y meses claves los que vienen para el país, sobre todo después del proceso electoral presidencial de julio 2018. “La Presidencia de la República tiene un margen cada vez más estrecho para equivocarse”.

AL MARGEN

ESTAMOS prácticamente en la etapa final de las campañas. Aunque el último día permitido para el proselitismo es el miércoles 27 de junio, las diversas fuerzas políticas programaron ya sus últimos eventos públicos. Quien tiene una agenda para todo el país es Andrés Manuel López Obrador, quien ayer viernes realizó sus primeros cierres regionales en Colima y Michoacán (Jiquilpan y Zamora). En este mismo esquema, el candidato de Morena a la gubernatura de Tabasco, Adán Augusto López, comenzó ayer sus cierres municipales en Balancán y Zapata…Por cierto que hoy estará en Tabasco el aspirante del PRI, José Antonio Meade, en dos eventos donde acompañará a la candidata del tricolor a la gubernatura, Georgina Trujillo.




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