¿Y la 4T?

El corroborado anuncio sobre el pesimista escenario de extenderse la pandemia por el coronavirus hasta octubre próximo zanja aún más la crisis en todos los órdenes

El corroborado anuncio sobre el pesimista escenario de extenderse la pandemia por el coronavirus hasta octubre próximo zanja aún más la crisis en todos los órdenes, incluida lo político que en su caso tendrán que hacer un esfuerzo mayúsculo por reinventarse y además replantear un nuevo rol que exige el entorno multifactorial de una cruda realidad  y no la retórica de la “nueva normalidad” en la gobernanza.

El Estado cogobernante, así como las estructuras socioeconómicas, tendrá que ser audaz y receptivo para capitalizar en pro la mayor renta posible dentro de la coexistencia con los lineamientos reglamentarios de la era poscovid19. Hay que asimilar que la vida pública antes de la pandemia se quedó en eso, ya es historia, de modo que el juego de la vida empieza de cero, o para ser preciso a contracorriente de las muchas adversidades.

Estructurar el empaquetamiento de las estrategias en el que tendrán que trabajar en colectivo los actores políticos, económicos, y sociales, en acompañamiento de los especialistas. Un urgente trabajo coordinado, sensato, que corresponda con los tiempos y coyunturas actuales, y se le deberá dedicar el tiempo pertinente de entre la urgencia estableciendo etapas de evaluación. Lo contrario, será estar en el hoyo. 

Las instituciones y las personas, absolutamente todos, están obligados a pervivir en el tiempo posterior a una emergencia sanitaria de dimensiones catastróficas; una situación análoga en las reglas que se aplican ya por igual para la aldea globalizada en la que se convirtió el mundo, incluido México, con el discurrir del tiempo; anticipada por  el filósofo canadiense Marshall McLujan, teórico también de la comunicación, aquel ya distante 1968.

El propósito esencial de acceder al ejercicio de la gobernanza, ejecutiva y legislativa en sus tres niveles, debe ser privilegiado por sobre la mezquina ambición de hurtar el patrimonio de todos, aún más cuando en este país es evidente la marcada precariedad económica, pública e individual, al grado del quebranto equiparable al crack de 1929, aunque en ese momento por otros motivos. Lograr la elemental estabilidad no será de la noche a la mañana.

Una constante en la retórica discursiva de “Ya saben quién” cuando estuvo en la oposición fue el reclamo al desdén de la nomenclatura del régimen neoliberal por no revertir la condición contrapuesta de tener a su merced “un país rico con pueblo pobre”. Argumento sólido que debió ser capitalizado para un verdadero estatus de bienestar que tal vez podría haber soportado lo agresivo de los efectos durante y posterior a la pandemia. 

El problema aquí es que el cambio de la voluntad popular por darle la oportunidad al régimen de la cuarta transformación, en los 18 meses de gestión se mantiene en las mismas condiciones, ante lo permisivo de quien hoy porta la banda presidencial hacia su gabinete legal y ampliado inepto además de negligente -y no hacer los cambios- para implementar las políticas públicas que hicieran  realidad el comprometido bien común

Así como la materia, la clase cogobernante no se crea ni se destruye sino que se transforma; pero en el cambio de los regímenes neoliberal, que con claridad empobreció al país, al de la cuarta transformación pacifista tampoco ha sido capaz de dar cumplimiento a su palabra hacia el bienestar social, sin revueltas ni derramar sangre.

Centralizar el gobierno y las decisiones ha quitado capacidad de maniobra para quienes sí tiene la convicción de cumplir con la asignatura que les fue encomendada en los ámbitos ejecutivos y legislativos. Definitivo la polarización pues afecta, y mucho.

Hay otros personajes con nombres y apellidos acuñados en el rancio priismo y un mismo patrón formativo, en un México d que -por donde se le quiera ver- acrecentó  las demandas del colectivo social, consecuente con la densidad poblacional pobre.

El ícono más controvertido sin duda es Manuel Bartlett Díaz, Director de la Comisión Federal de Electricidad, marcado por el tufo de corrupción durante su carrera en la administración pública; opaco en también su declaración patrimonial y se añade el nepotismo de vincular a su hijo como proveedor del gobierno en insumos y servicios, incluso en medio de la emergencia sanitaria por el covid19.

El Secretario de Seguridad Pública Federal, Alfonso Durazo, así como el general en retiro Audomaro Martínez Zapata, a cargo de las mismas funciones del desaparecido Centro de Investigación y Seguridad Nacional, a la creación de la Guardia Nacional no han dado resultado alguno; los índices de inseguridad van a la alza. Vaya no tuvieron la pericia ni para concretar la captura de Ovidio, el chapito, Guzmán, heredero del cartel de Sinaloa. Un trabajo que en pasado a cargo de la Marina que sí hizo lo suyo con eficacia, pero ahora se le relegó… La lista de personajes nefastos como Paco Taibo es amplia.

El régimen de la cuarta transformación para que cumpla con su cometido debe ser receptiva a las críticas, reconocer sus claroscuros; y no discriminarle discrepar cuando igual hay quienes busca sumar y no restar. Peor aún y temerario mensaje  reciente: “O estás con la cuarta transformación o estás en contra”, cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció que “los políticos no somos todólogos” para lograr el anhelo de la justicia social.

A 18 meses de gestión la cuarta transformación, cumplidos al 31 de mayo, ya tiene parámetros en datos duros y hechos para asumir sus claroscuros.

Bitácora

El Creador perdona, el inexorable tiempo no, parafraseando una pieza musical “Abrázame muy fuerte” del extinto cantautor Juan Gabriel.

eduhdez@yahoo.com