OPINIÓN

PUNTO DE VISTA

Zama 1
17/07/2017

Punto de Vista

Manuel Pineda Haro

Zama 1

Las empresas Talos, Sierra y Premier dieron lo que para muchos es una bocanada de aire a la Reforma Energética y de paso a Tabasco.

En el Golfo de México a 60 km del Puerto de Dos Bocas en Paraíso, Tabasco  se encontró un pozo que podría albergar entre 1.400 y 2.000 millones de barriles de crudo, aunque se ha llegado a especular que el volumen podría ser incluso superior.

Es el mayor yacimiento ubicado por un consorcio de empresas desde la aprobación de la reforma energética en México, el octavo en nivel de importancia.

Los malquerientes del sistema y de la Reforma que dio entrada a particulares ya han acusado de sospechosismo el hallazgo anunciado por esa triada de empresas privadas, sobre todo porque dentro de los accionistas y mandamás de una de las empresas  se encuentra un cuñado del Expresidente Carlos Salinas de Gortari. Las voces más radicales acusan incluso que el Zama 1 fe un regalo descarado a la iniciativa privada y al titiritero mayor, toda vez que PEMEX ya sabía de la existencia de dicho pozo desde antaño. ¿Por qué repartir la gallina, si la pudimos disfrutar para todos completita? ¿No que los huevos ya salían puques? Son algunos de los argumentos más acalorados.

Los defensores de la apertura festinan y defiende con cifras millonarias en favor de la hacienda pública el hallazgo y futura explotación del citado pozo; se ha calculado que durante la vida útil del yacimiento se captaran cerca de 36 mil millones de dólares, un promedio de alrededor de 50 mil millones de pesos por año que será parte del 70 % de participación de utilidades que la nación mexicana tendrá sin necesidad de meter un solo dedo ni peso.

Lo cierto es que unos tienen posiciones que son lógicas y hasta debatibles para llegar a un consenso; lo que también debe dejarse patente es que el hallazgo en sí, es solo el inicio de una larga inversión de dinero y tiempo. El yacimiento a explotarse y más aún las empresas se enfrentaran a escenarios más complejos que el debate “político” que en nuestro país se desarrolla, y para esas complejidades a todos como mexicanos nos debe interesar que sus técnicos y profesionales se preparen y empleen sus mejores conocimientos, ya que le mercado internacional no tiene para cuando dinamitar o imponer mejores condiciones.

Hoy  sabemos que la OPEP no ha podido abonar a que los precios internacionales del crudo lleguen a niveles que permitan amortizar el costo beneficio y que además generen un mercado confiable, flexible y dinámico, ya que  desde noviembre se ha intentado instalar una política de restricción a la oferta con la esperanza de sacar de los mínimos (entre 45 a 50 Dólares por barril) los precios, tan solo en junio pasado el organismo anunciaba que la producción entre sus países miembros subió mas de los esperado y permitido, destacando Arabia Saudita –lidere impulsor de la medida restrictiva- quien produjo muchísimos más petróleo que el que producía antes de llamamiento a cerrarle la llave a los pozos. A ello hay que sumarle los 111.9 millones de barriles que se estiman están en altamar en los denominados buques superpetroleros en espera de que el precio mejore para así insertarse al mercado.

El boom del fracking en los Estados Unidos (se asegura tiene una producción de 9.3 millones de barriles diarios), la inestabilidad política y social en Africa (Nigeria y Libia) y el muy por debajo consumo estimado de los países asiáticos son la cereza del pastel del complejo negocio petrolero.

Ante ello en mi Punto de Vista, en nuestro país se deba pasar del debate intestino y sin resultados a uno que genere consensos y fomente la inversión eficiente; hoy el principal consumidor de petróleo tiene una sobreproducción que incide en su precio, las proyecciones para 2018 es que ante el bajo costo del barril, será muy difícil que los inversionistas le apuesten a una costosa inversión para la extracción, por lo que hoy se convierte en una fortaleza los alcances y lo convenido en las asignaciones de las rondas, no las echemos en saco roto.





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