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EL SOL DEL SURESTE



15/04/202608:00 a.m.Autor: José Demetrio PérezFuente: El Sol del Sureste
Accidente con tráiler cargado de azúcar desata caos en Cunduacán
La volcadura de un tráiler cargado de azúcar en Cunduacán desencadena escena de rapiña y caos en la carretera

Cunduacán, Tab.-

VUELCA TRÁILER Y LLUEVE AZÚCAR

  • Turba arrasa con la carga en plena carretera ante la mirada de autoridades 

El ocaso del lunes se vio interrumpido por el estruendo de metal contra asfalto.

Sobre la carretera federal Villahermosa-Cárdenas, a la altura del retorno hacia Cucuyulapa, un tráiler cargado con toneladas de azúcar perdió el control y terminó volcado, bloqueando ambos carriles y desatando una jornada de caos y “rapiña” que quedó grabada en la memoria (y los celulares) de los testigos.

A medida que la luz del día se desvanecía, la vía se llenó de una efervescencia inusual.

El pesado camión yacía siniestrado, pero la tragedia humana se evitó: el chofer salió ileso por su propio pie. Sin embargo, su tranquilidad duró lo que tardaron los lugareños y automovilistas en notar que la carga —toneladas de azúcar— estaba a merced de quien quisiera tomarla.

El grito de una ciudadana:

“¡Tírale unos tiros!”

Lo que pudo ser un operativo de resguardo se convirtió en un espectáculo de impotencia.

  • Una mujer originaria de Cárdenas, cuya voz se hizo viral en redes sociales, estalló en indignación al ver la pasividad de las autoridades.

Con un lenguaje florido y la desesperación a flor de piel, increpó a los elementos de la Guardia Nacional que observaban la escena sin intervenir.

“¡Oiga policía, usted no puede hacer na, pue’j... Tírale unos tiros, papi! ¡Tírale taj-taj!”

Gritaba la mujer, exigiendo que se espantara a los que ella llamó “ratones”.

Ante la nula respuesta de los uniformados, quienes permanecieron como espectadores de piedra, la frustración de la tabasqueña alcanzó su punto máximo. Mientras los saqueadores la encaraban y amenazaban por intentar detener el robo, ella les soltó una condena que se volvió el sello de la jornada:

“¡Cómo no les cae diabetes!”.

TESTIGOS DE LA ‘DESAPARICIÓN’

El chofer del tráiler, parado a un lado de su unidad destrozada, se convirtió en un espectador más de su propia desgracia.

Junto a los elementos de la Guardia Nacional, fue testigo de cómo desaparecían las toneladas de dulce producto en medio de la penumbra de la noche. El tráfico en la zona quedó totalmente colapsado.

Entre el polvo del azúcar esparcida y los gritos de reclamo, la autoridad se vio superada por una multitud que, amparada en la oscuridad y el número, vació el remolque antes de que la zona pudiera ser finalmente acordonada.

Presionados por los gritos de la mujer actuaron, pero ya se habían robado casi toda la dulce carga. 


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