LA ENERGIA MUNDIAL TENDRA SU PALINGENESIA (II)
14/03/2026
Guerra en Irán
SEGUNDA DE DOS PARTES
En el actual conflicto militar y político con la guerra en Irán, en caso de que este país experimente daños y también deterioro en sus relaciones regionales, es posible observar un resurgimiento y escenarios que deberían ser considerados por su relevancia estratégica en diferentes países y en mundo. ¿Qué puede suceder?
Irán Pierde.
Petróleo crudo: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak se verían favorecidos por una mayor cuota de mercado y una mayor capacidad de la OPEP+ para gestionar los precios. Por otro lado, Irán, Siria y China podrían verse afectados negativamente en estos escenarios; Irán perdería ingresos, mientras que Siria y China dejarían de recibir crudo a precios preferenciales y tendrían que negociar con Rusia o Estados Unidos para obtener petróleo o gas natural. Asimismo, será necesario analizar el grado de afectación que ha sufrido la infraestructura iraní como consecuencia de los ataques ocurridos.
Gas natural: Los principales beneficiados son Qatar y Rusia. Qatar aumenta su influencia en el mercado de GNL, mientras que Rusia consolida su posición en Asia. Por otro lado, Irán ve reducido su potencial exportador y Turquía pierde oportunidades de diversificación debido a los ductos que atraviesan su territorio.
Petroquímica: Los países que incrementa su presencia mayor serian Arabia Saudita, EAU, Qatar. Los cuales sustituirían a los productos iraníes en Asia, Middle East and North Africa. Irán pierde a sus clientes, repercutiendo en la perdida de divisas; y sus clientes pierden descuentos, a lo cual buscarían otros mercados que los puedan apoyar ante las posibles sanciones.
Rutas marítimas (Ormuz): Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur e India serían los principales beneficiados ante una disminución del riesgo de cierre del Estrecho de Ormuz. Esto permitiría reducir las primas de seguros para las embarcaciones que transitan por dicho paso, impactando favorablemente en los costos de transporte globales y contribuyendo a la reducción de la inflación mundial. Por otro lado, Irán perdería su capacidad de coerción y el uso del "riesgo geopolítico" como mecanismo de amenaza en la región, lo que favorecería el libre tránsito bajo resguardo de los países de Medio Oriente y otras naciones como Estados Unidos.
Refinados y logística: Los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita se verían beneficiados, ya que centros logísticos como el de Fujairah registrarían un mayor volumen de tránsito, almacenamiento y reexportación de productos hacia distintos países de la región y Asia. Por el contrario, Irán experimentaría una menor utilización de su infraestructura y puertos, lo cual afectaría negativamente el PIB del país.
En conclusión, se identifican los siguientes actores principales:
Beneficiarios destacados.
Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos: consolidan su influencia regional y aumentan su participación en el mercado petrolero.
Estados Unidos y Europa: experimentan una mejora en la seguridad energética y marítima.
Israel: beneficia de una disminución de presiones militares indirectas en Líbano y Siria.
Qatar: incrementa su posición en el sector del gas natural en caso de que Irán resulte debilitado.
Actores afectados negativamente.
Irán: ve reducida su influencia, sus ingresos energéticos y su capacidad negociadora.
Hezbolá, Hutíes y milicias iraquíes: sufren una disminución de apoyo financiero y logístico.
China: pierde acceso a un proveedor de crudo económico y a un socio geopolítico estratégico.
Siria: se ve privado de su principal aliado estratégico, y quedaría aislado, si no se adapta en forma rápida.
Actualmente, en Irán, el 57% de los ingresos nacionales provienen de la exportación de petróleo, lo que equivale al 16% del PIB. El sector del gas natural representa el 12% del PIB, mientras que la industria petroquímica aporta un 6%. En conjunto, el sector de hidrocarburos constituye el 32% del producto interno bruto nacional.
Entonce podemos hablar que podría haber un renacimiento del sistema energético global caracterizado por una redistribución del poder, nuevas rutas de suministro, cambios en la estructura de precios y una estabilización en el uso de combustibles fósiles.
Se prevé un nuevo equilibrio fósil liderado por Estados Unidos, estableciendo alianzas económicas y financieras estratégicas con los países del Medio Oriente. Israel se posicionaría como un punto seguro para el tránsito de hidrocarburos hacia el mar Mediterráneo. Por otro lado, Rusia se convierte en un actor dependiente de Asia para la comercialización de su producción, limitando considerablemente su acceso a China y, en menor medida, a India. La situación dependerá de los descuentos que se ofrezcan, dado que el mercado está limitado desde una perspectiva geográfica y energética.
Estados Unidos podría consolidar su control sobre la energía global en 2026, posicionándose como un posible "banco central" de la energía internacional, al definir quién produce, cuánto produce y a qué precio. Este papel fortalecería la posición del dólar y el control sobre los flujos financieros internacionales. Entre 2027 y 2040, Estados Unidos establecería una hegemonía energética global fundamentada en cuatro pilares: petróleo, gas natural, tecnología y control de rutas marítimas.
Esta hegemonía modificaría el orden económico y geopolítico a nivel mundial. (– Grupo Caraiva – Grupo Pech Arquitectos)
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